El puré de papas es un clásico argentino que acompaña a milanesas, bifes y pescados, pero hacerlo cremoso sin queso ni manteca parece un desafío. Una técnica sencilla permite lograrlo reduciendo calorías y conservando textura.
El truco está en la cocción: envolver las papas en papel aluminio y hornearlas a 180° durante una hora. Este método reemplaza la tradicional cocción en agua y realza la textura cremosa al evitar el exceso de líquido.
Para potenciar el sabor, al pisar las papas aún calientes, se puede agregar jugo de naranja, un chorrito de aceite de oliva y condimentar con sal y pimienta. Así, se obtiene un puré liviano, económico y delicioso.
Foto ilustrativa: IStock.


