La propuesta oficial de derogar la Ley de Defensa de la Actividad Librera generó una fuerte reacción dentro del sector editorial. Grandes cadenas, librerías de barrio, editoriales y cooperativas coincidieron en que la norma cumple un rol clave para mantener la diversidad cultural y el equilibrio comercial.
La Ley 25.542 establece que el precio de un libro nuevo debe ser el mismo en todos los puntos de venta, desde una pequeña librería hasta una plataforma digital. Quienes defienden su continuidad aseguran que la eliminación de esta regulación favorecería a grandes empresas con mayor capacidad para aplicar descuentos.
Desde la cooperativa TyPEO!, su presidenta Anshi Morán señaló que la norma no solo protege a las librerías independientes, sino a toda la cadena del libro. Según explicó, detrás de cada publicación trabajan escritores, editores, correctores, ilustradores, diseñadores, imprentas y distribuidores.
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La Fundación El Libro también manifestó su preocupación y sostuvo que la ley garantiza condiciones equitativas de competencia y la supervivencia de espacios culturales en todo el país. Para la entidad, una desregulación del precio podría provocar el cierre de cientos de librerías.
El debate se produce en un contexto de crisis para la industria editorial. Un informe de la Cámara Argentina del Libro indicó que la producción de ejemplares cayó un 34% entre 2024 y 2025, mientras aumentaron las dificultades para sostener librerías y editoriales.
Desde el sector advierten que la discusión excede el precio de venta de los libros y que está en juego un modelo cultural construido durante décadas. Libreros y editores sostienen que la derogación podría transformar al libro en una mercancía más y reducir la variedad de títulos disponibles para los lectores.
Fuente: Baenegocios.


