El dólar dio un giro inesperado tras la eliminación del cepo cambiario. A contramano de los temores iniciales, el tipo de cambio oficial bajó a $1.094, mientras que el dólar minorista retrocedió hasta $1.110. También se desplomaron los financieros, como el MEP y el CCL, con caídas de hasta el 5%. El Gobierno celebró esta tendencia como señal de confianza en su política económica.
Desde el Ministerio de Economía explicaron que esta baja se apoya en cinco pilares: disciplina monetaria, mayor oferta de divisas, baja demanda, reservas reforzadas y expectativas de inflación controlada. “El dólar baja porque flota y ahora nadie se le anima a correrlo”, explicaron fuentes oficiales.
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Uno de los factores centrales fue la advertencia de Javier Milei al campo para que liquiden sus exportaciones antes de julio, cuando suben las retenciones. Aunque la cosecha está demorada, se espera una aceleración en la entrada de dólares, lo que ya empieza a reflejarse en el mercado.
A esto se suma el reciente ingreso de US$12.000 millones del FMI, que reforzó las reservas del Banco Central y le dio más margen de maniobra al Gobierno. Al no intervenir en el mercado hasta que el dólar toque el piso de la banda, fijado en $1.000, se busca consolidar una flotación ordenada del tipo de cambio.
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Finalmente, la menor demanda de divisas por parte del público también jugó a favor. Con la eliminación del cepo, muchos optaron por esperar en lugar de dolarizarse. Desde el Ejecutivo aseguran que, si se sostiene esta tendencia, la inflación podría desacelerarse a niveles del 1% mensual tras mayo.
Fuente: Nexofin.


