El Vaticano atraviesa un periodo de incertidumbre tras la hospitalización del papa Francisco. Desde su internación el 14 de febrero por una neumonía bilateral, la ausencia del pontífice ha generado una «zona gris» en el Estado más pequeño del mundo.
A pesar de que turistas y peregrinos continúan llegando a la plaza San Pedro, la falta de apariciones del papa ha cambiado la dinámica diaria. La ventana del palacio apostólico permanece cerrada desde hace tres domingos, y las misas y audiencias han sido reducidas al mínimo.
Los partes médicos marcan el ritmo de los días en la Santa Sede. En la sala de prensa, los periodistas han cambiado los términos canónicos por vocabulario médico como «broncoespasmos» y «oxigenoterapia», reflejando la preocupación por la salud del papa.
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En la Curia vaticana, las actividades continúan con cierta autonomía, pero la prolongada hospitalización de Francisco genera inquietud. Fuentes del Vaticano admiten que la situación es incierta y comparan el momento con «una montaña rusa» emocional.
El prolongado internamiento del papa ha reavivado especulaciones sobre una posible renuncia y el futuro de la Iglesia. Sin embargo, en el Vaticano evitan hablar abiertamente del tema, señalando que «sería indecente» discutir un nuevo papado mientras Francisco sigue con vida.
Mientras tanto, los fieles continúan reuniéndose en la plaza San Pedro, encendiendo velas y orando por la recuperación del pontífice. A pesar de su convalecencia, Francisco sigue enviando mensajes y firmando decretos, demostrando que sigue al frente de la Iglesia católica.
Fuente: RFI.


