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“En el último kilómetro empecé a llorar de emoción”

Joaquín Arbe está terminando de caer después de haber logrado el domingo en el Maratón Ciudad de Buenos Aires la marca mínima para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, incluso 28 segundos por debajo, con 2:11:02. “Creo que ya estoy confirmado porque para quedarme afuera deberían haber otros tres argentinos que corran por debajo de las 2h11m, y lo veo muy difícil, el único que podría hacerlo es “Coco” Muñoz”, dijo el dueño de 47 medallas de oro en Campeonatos Argentinos (25 en Mayores), en referencia al otro joven chubutense, de enorme futuro, que quedó cerca de la clasificación. Respecto del respaldo económico, el esquelense de 29 años sostuvo que “estoy muy agradecido con Chubut Deportes, pero no me alcanza para estar tranquilo y dedicarme de lleno al atletismo”. Este lunes Joaquín volvió a tocar el cielo con las manos, nació Erik Mateo, su tercer hijo, producto de su relación con la también atleta Alejandra Carinao.

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Arbe llorar de emoción

«Es muy difícil de explicar, no creí que iba a salir la marca que ya me da la posibilidad de estar en los Juegos Olímpicos, tenía planificado correr en 2h13m, pero con Derlys (Ayala) y “Coco” (Muñoz) impusimos un ritmo muy fuerte desde el principio, pasamos la media maratón más rápido de lo pensado, pero la segunda fue más rápida todavía. Íbamos al límite todo el tiempo, inesperado, cuando faltaban 4 kilómetros saqué la cuenta que me daba la marca para los Juegos, no lo podía creer, traté que los parciales no se me fueran más allá de los 3:10 el mil, en el último kilómetro con gente en los vallados empecé a llorar de la emoción y cuando crucé la meta largué el llanto», admitió Joaquín en el diálogo con Radio 3.

«La segunda subida a Cachi (Salta) fue muy positiva, subí con mucha más confianza de lo que había sido la primera vez para preparar el medio maratón, esa vez me habían costado mucho los trabajos en pista. Después que volví a subir para el maratón el cuerpo estaba más acostumbrado, me sentí mejor de lo que esperaba, los trabajos salían más rápidos de lo que me pedía el entrenador, sabía que iba a hacer una buena carrera. Además tomé todas las preocupaciones, me hacía masajes día por medio, tomaba mucha agua, me cuidaba con las comidas, sabía que esos detalles iban a sumar a la hora de correr», resumió sobre el proceso preparatorio en la altura salteña.

Sin embargo, el proceso para alcanzar la marca olímpica comenzó mucho antes, a principios de año: «comencé con un nuevo entrenador en enero, después de haber estado solo cuatro años, me comuniqué con Jorge Basilicó de Buenos Aires, le hablé de la necesidad de ordenar un poco el entrenamiento y las competencias del calendario, él era el adecuado con su curriculum de deportista y entrenador que tiene, me hacía falta eso», valoró Arbe.

«Planificamos  llegar bien al Nacional de Pista y el objetivo principal iba a ser el Maratón de Buenos Aires, con una preparación en Cachi para estar más concentrados. Pudimos gestionar todo con tiempo y gracias a él y su orden pudimos concretar el viaje y en definitiva lograr esta marca», remarcó.

EL RIVAL A VENCER

«Con Derlys (Ayala) -por el paraguayo campeón sudamericano- siempre estamos siguiéndonos en las redes, sabía que también ido a la altura a prepararse, tenía un antecedente de 2h12m, era el rival a vencer. Salí a correr para tratar de aguantar, impuso un ritmo muy firme desde el principio, que me costó los primeros kilómetros, recién me acomodé después de la media maratón; en un momento pasaba a tirar “Coco”, otras veces Derlys o yo, siempre tratando de correr debajo de 3:10 y sea cual sea el puesto, importaba la marca, y salió para los tres. Coco de hecho también quedó muy cerca de la mínima», analizó Arbe.

«Derlys es una máquina, en los últimos 7 kilómetros me cambió el ritmo a 2:55 el mil, yo me quedé con parciales de 3:07, 3:08, sentía que iba al límite y no quise arriesgar a seguirlo por miedo que en los últimos dos, tres kilómetros, me quedara sin combustible», reconoció sobre la falta final de carrera.

FUTURO TREMENDO

«El atletismo de Chubut tiene margen para crecer y en particular Coco tiene un futuro tremendo, a pesar del momento que estamos atravesando en la provincia», elogió sobre el oriundo de Gualjaina, que llegó detrás suyo, a 1 minuto, 21 segundos, a 53 segundos de la marca mínima.

«Tiene muchas condiciones de ser un atleta internacional, evoluciona muy bien, las marcas le están saliendo», ponderó sobre Muñoz, que quedó con la tercera marca del ranking argentino permanente, detrás del entrerriano Antonio Silio y Arbe.

«Yo pude ordenarme mejor, es la primera vez que planifico, eso me faltaba, tener un entrenador que me siguiera de cerca y me ordenara, está claro que me ha dado un gran resultado», insistió.


IMPRESIONANTE TRAYECTORIA

«Con la de ayer sumé 47 medallas de oro en Campeonatos Argentinos, desde Cadetes hasta ahora. Son unas 25 de la categoría mayores, este año de hecho logré tres medallas: 1.500 llanos, 3.000 con obstáculos y ahora la del maratón», dijo sobre su impresionante hoja de ruta a nivel nacional que, no por casualidad, lo condujeron a su máximo logro este domingo.

EL PASAJE EN EL BOLSILLO

«Creo que ya estoy confirmado, porque para que me quedara afuera debiera haber otros tres atletas argentinos que bajen las 2h11m, yo me llevo bien con los demás, pero creo que el único que puede hacer la marca mínima en el plazo que queda es Coco Muñoz, ha demostrado que viene corriendo muy fuerte, es otro candidato a hacerla, pero que haya otros dos que puedan hacer es muy difícil», consideró Arbe sobre su clasificación a Tokio, que lo convertirían, en un acto de plena justicia del destino, en el primer deportista de Esquel en los Juegos Olímpicos.

UN RESPALDO QUE SE AGRADECE, PERO QUE NO ALCANZA

«Estoy muy agradecido con la gente de Chubut Deportes, que desde que comencé a competir, estoy becado por ellos, es un apoyo que siempre y suma, es bueno tenerlo. Pero comparado con otros países, incluso otras provincias, atletas como yo están más contenidos, con un trabajo o un recibo de sueldo que los tiene más tranquilos», analizó Arbe ante una consulta puntual.

«El apoyo de Chubut Deportes me ayuda mucho, pero tengo a mi familia, mis hijos y por eso además de correr, tengo que hacer algunas changas para cumplir con mis obligaciones. Por supuesto que necesitaría más ayuda municipal y nacional», reclamó.

«Para lograr esta marca que ahora me lleva a los Juegos Olímpicos tuve que vender bonos y pedir subsidios y colaboración, gran parte también salió de Chubut Deportes, estoy agradecido, pero no me alcanza para estar tranquilo y dedicarme de lleno al atletismo. Tengo que rebuscarme con algún trabajo o correr alguna carrera fuera de la planificación para lograr una premiación. Por ahora estamos bien, pero necesitamos un poco más de ayuda», reconoció.

TOCAR EL CIELO CON LAS MANOS

Son horas maravillosas para Joaquín Arbe. Este lunes, algunos días antes de lo previsto, nació Erick Mateo, su tercer hijo, el segundo varón, después de Emanuel de 12 y Maia de 10. El niño y su madre, la también atleta Alejandra Carinao, gozan de enorme salud.

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