Los restos del histórico Douglas DC-4 «Clipper Endeavor» fueron localizados frente a Puerto Rico gracias a un dron submarino. El hallazgo pone fin a décadas de incertidumbre sobre el lugar exacto del accidente y reabre el interés por una tragedia que cambió la historia de la seguridad aérea.
Después de más de siete décadas de incertidumbre, un equipo de investigadores logró localizar en el fondo del océano los restos del Douglas DC-4 «Clipper Endeavor», un avión de la desaparecida aerolínea Pan Am que cayó al mar el 11 de abril de 1952 poco después de despegar de San Juan, Puerto Rico, con destino a Nueva York.
El hallazgo fue realizado el pasado 2 de junio por especialistas de la Air/Sea Heritage Foundation, la empresa Deep Sea Vision y el programa Expedition Unknown, de Discovery Channel. Para encontrar la aeronave utilizaron un dron submarino que permitió identificar el fuselaje a unos 610 metros de profundidad, donde aún podían distinguirse el logotipo alado de Pan Am y el nombre del avión.
El accidente dejó un saldo de 52 personas fallecidas y 17 sobrevivientes. Según los registros históricos, la aeronave sufrió la pérdida de sus dos motores derechos pocos minutos después del despegue y terminó precipitándose al océano. Aunque desde hacía años se conocía la zona aproximada del siniestro, nunca se había determinado con precisión el lugar donde descansaban los restos.
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Russ Matthews, presidente de la Air/Sea Heritage Foundation e historiador de la aviación, explicó que el descubrimiento surgió mientras investigaba otro accidente aéreo. El especialista afirmó que quedó sorprendido por el escaso recuerdo que existía sobre el caso y destacó que el hallazgo representa un importante aporte para preservar la memoria de una tragedia que marcó una época.
Además de su valor histórico, el descubrimiento vuelve a poner el foco sobre el potencial de las nuevas tecnologías para resolver antiguos misterios de la aviación. Los investigadores consideran que el uso de vehículos submarinos no tripulados podría resultar clave en futuras búsquedas, entre ellas la del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, desaparecido en 2014 y cuyo destino sigue siendo desconocido.
El accidente del Clipper Endeavor, recordado en Puerto Rico como la «Tragedia del Viernes Santo», tuvo profundas consecuencias para la industria aeronáutica. A partir de esa investigación se impulsaron cambios que hoy forman parte de los protocolos habituales de vuelo, como las demostraciones obligatorias de seguridad antes del despegue y la mejora de los equipos de flotación para emergencias sobre el agua.
Más de siete décadas después, el hallazgo no solo permite cerrar uno de los capítulos pendientes de la historia de Pan Am, sino que también recuerda cómo una tragedia contribuyó a fortalecer las normas de seguridad que actualmente protegen a millones de pasajeros en todo el mundo.
Con información de DW.


