“Nosotros contamos 13 ballenas muertas, teníamos 10 que tocaron tierra, aunque el doctor Coscarella también había hecho un relevamiento aéreo y se identificaron tres más que estaban flotando y que después aparecieron en El Doradillo, Punta Flecha y Playa Garipe. Por ahora son 13”, ratificó Bersano.
“El avance que se hizo es que está la gente de la INIDEP (Instituto Nacional de Investigaciones y Desarrollo Pesquero) trabajando en conjunto con el CENPAT para el acondicionamiento de muestras que serán enviadas a Mar del Plata para hacer la determinación de toxinas”, remarcó.
“Las redes son complejas, hay que tratar de no sobredimensionar, porque es peor de lo que está pasando, la verdad que es un evento atípico, es un fenómeno natural de las aguas del Golfo y por eso no se puede determinar el tiempo de duración ni tampoco prevenir”, advirtió.
“Una buena noticia es que la planta de osmosis inversa y desalinizadora de Puerto Pirámides funciona bien, no se detectaron niveles de toxinas para el agua potable”, valoró el funcionario.
“Hay un montón de gente trabajando y hay que respetar todas las directivas que los organismos de control van proponiendo. Nosotros seguimos sosteniendo el consumo de agua porque lo determinó el Ministerio de Salud. Respetando las condiciones que se proponen y esperamos que no haya ningún evento desafortunado”, señaló.
Respecto de que pescadores artesanales habrían encontrado ejemplares en la zona de Playa Bengoa y Playa Tamarisco, indicó que “se verificó esa información, pero los ejemplares no fueron encontrados, por eso no están en el número total. Igual hay que esperar la posibilidad de que aparezcan por lo menos dos ballenatos porque en la necropsia había dos madres que estaban amamantando”.
“En el momento que uno de los puesteros dio el aviso fuimos al lugar, se trataron de identificar, pero no encontramos. Si se las hubiera llevado la corriente, en algún momento tendrán que aparecer en otra playa”, insistió.
Bersano ponderó el rol de investigadores a esta altura de los acontecimientos: “sigue siendo fundamental porque ellos están haciendo determinaciones de toxinas, tanto en agua como en los mariscos, y otros grupos están haciendo las necropsias y las tomas de muestra”.
“Las necropsias no sólo arrojan datos generales en cuanto a medidas, tamaño, sexo, sino que a partir de esas muestras de los órganos se hará una correlación sobre el nivel de toxicidad y la mortandad de ejemplares”, precisó.
“Los investigadores de la Secretaría de Pesca trabajan con la toma de muestras de moluscos en el Golfo, la extensión de la veda y los del Ministerio de Salud con los rechepros de agua”, especificó Bersano.
“Hay un montón de gente que está tratando de sobrellevar este proceso que es puramente natural para el Golfo”, ponderó.

“Las necropsias se hacen en las playas alejadas, donde no hay acceso público, lo más lejos posible; Cerro Prismático, Punta Colombo o Punta Alta y la disposición de los cuerpos es al mar porque en ese tipo de playas no se puede acceder con maquinaria y extraer los cuerpos para depositarlos en cavas”, explicó.
“Por lo general los barcos que las remolcan, ya sea de la Prefectura o de los capitanes balleneros las fondean en playas alejadas donde posteriormente varan y permiten hacer las necropsias”, agregó.
“Dentro del trabajo hay que destacar que hay gente que lo hace de onda, no solamente arriesgando capital como los capitanes balleneros que hacen los arrastres en plena temporada de avistajes, Conarpesa nos donó cabos para hacer arrastres, hay una participación importante y desinteresada”, valoró Bersano.
“Al ser un evento muy particular la gente entiende que hay una necesidad de recurso y nos asiste, a la red de faunas o a los municipios, la verdad que es para destacar esa forma desinteresada de dar una mano”, recalcó.
Consultado sobre la seguridad respecto de la salud de la población en relación a la descomposición de los animales muertos dijo que “en general se buscan corrientes que saquen los cuerpos del Golfo, pero aún es seguro cuando los cuerpos aparecen en playa. En muchos casos los municipios han hecho disposiciones finales cuando les toca alguna playa del centro o verdaderamente se fondean en playas alejadas para que continúe el proceso de degradación, lejos de la gente”.
“Lo que hay que decirle a la gente es que si aparecieran animales muertos en las playas públicas, no se acerque porque son una fuente importante de microrganismos que podrían ser potencialmente patógenos”, recomendó.
“En las temporadas no hay varamientos cerca, o solamente uno o dos en playas públicas, y cuando se hacen los arrastren se utilizan playas donde no hay actividad turística o de muy difícil acceso para que pueda seguir la descomposición”, referenció.
“Esta situación está contemplada para los mamíferos en general, las ballenas son uno de ellos, pero hay un montón más”, expuso.
Sin embargo, aclaró que “hasta ahora, sacando algunos pingüinos cuyos estudios deben determinarse, no hay otras especies afectadas ni informadas”.
“El proceso es muy amplio en tiempo y por la cantidad de animales que podría afectar. Pero la sintomatología va también de acuerdo a la sensibilidad de cada individuo y a la cantidad de ingesta, no es para minimizarlo, pero por lo menos para relativizarlo”, concluyó Bersano.


