El cambio climático afecta las temporadas en los Andes y obliga a los centros de esquí a innovar para mantener visitantes y garantizar la actividad económica.
Las estaciones de Las Leñas en Mendoza y Valle Nevado en Chile enfrentan un invierno atípico, con pistas parcialmente desnudas y nieve muy escasa.
El esquí comercial en Sudamérica tiene décadas de historia, con la primera estación abierta en Portillo en 1949. Desde entonces, la inversión decayó, aunque en los últimos años volvió a crecer el interés, con eventos internacionales y pases globales que atraen a esquiadores de todo el mundo.
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Sin embargo, el cambio climático ha reducido la capa de nieve un 19% por década entre 2001 y 2022. Además, los vientos fríos del oeste se han desplazado, empeorando la situación y provocando variaciones importantes de una temporada a otra. Esto afecta tanto a las estaciones como a empresas turísticas y auxiliares de la región.
Para adaptarse, algunas estaciones consideran reubicar pistas a valles más nevados o invertir en nueva maquinaria y tecnologías de nieve artificial. La empresa malaya propietaria de Las Leñas ya anunció que explorará un valle vecino para garantizar la cobertura blanca necesaria.
El desafío para las estaciones sudamericanas es mantener la actividad en un entorno que cambia rápidamente. Como señala Lucas Malaret, instructor chileno, las estrategias deben equilibrar la seguridad, la experiencia de los esquiadores y la viabilidad económica, aunque “vencer un clima cambiante es un camino cuesta arriba”.
Con información de TN.
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