El próximo jueves a las 14 horas se abrirán las puertas del Senado de la Nación para debatir los pliegos de Manuel García Mansilla y Ariel Lijo, candidatos propuestos por el presidente Javier Milei en 2024 para la Corte Suprema de Justicia. La agonía de estos pliegos, que llevan meses estancados en la Cámara alta, podría llegar a su fin, pero no sin una lucha política interna compleja.
El oficialismo ha desaprovechado el período de gracia otorgado por la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien suspendió la sesión especial solicitada por el kirchnerismo hasta el 3 de abril, utilizando el reglamento del Senado. A pesar de que se había considerado la posibilidad de dejar sin quórum la sesión como estrategia, los libertarios, que no han logrado demostrar cohesión en varias ocasiones, tendrían dificultades para llevarla a cabo. A su vez, los peronistas de «Convicción Federal» y los santacruceños son claves en la configuración de las mayorías necesarias.
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Las tensiones en el Senado aumentan, con figuras como Fernando Salino y Guillermo Andrada, de «Convicción Federal», que podrían prestar quórum pero aún tienen dudas sobre cómo votar respecto a los pliegos de Lijo. Los acuerdos dentro de la bancada oficialista son endebles, y las diferencias internas se han vuelto más notorias, especialmente luego de la expulsión del exsenador Edgardo Kueider.
Si el Senado finalmente rechaza los pliegos, el escenario podría abrir un nuevo debate sobre la validez de los nombramientos realizados en comisión. Mientras algunos senadores sostienen que la designación de Lijo y García Mansilla solo podría ser impugnada por juicio político, otros consideran que si los pliegos no reciben la aprobación en el recinto, quedarán invalidados.
Fuente: Noticias Argentinas.