Foto: AP Photo/Khalid Mohammed – Khalid Mohammed (www.rfi.fr).
El repliegue de soldados norteamericanos se realizó en el marco del acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad en 2024.
Estados Unidos completó este miércoles 30 de septiembre la retirada de sus tropas de Irak, poniendo fin a una presencia militar que comenzó con la invasión de 2003 y que tuvo distintas etapas vinculadas a la guerra contra el grupo Estado Islámico. El repliegue se realizó en el marco del acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad en 2024.
Las fuerzas estadounidenses habían abandonado la mayoría de sus bases en Irak durante el año pasado y mantenían una presencia reducida en la región autónoma del Kurdistán. La salida definitiva supone el cierre de una misión que dejó alrededor de 4.500 militares estadounidenses muertos durante las distintas etapas de la intervención en el país.
La intervención comenzó en 2003 con el objetivo de derrocar a Sadam Huseín. Tras la retirada de 2011, Estados Unidos regresó en 2014 a pedido de las autoridades iraquíes para apoyar la lucha contra el Estado Islámico, que había tomado amplias zonas del territorio. La misión contra el grupo fue acordada para finalizar progresivamente a partir de 2024.
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El repliegue se produce además en un escenario regional marcado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Las posiciones estadounidenses en el norte de Irak fueron objeto de ataques durante los últimos meses, mientras que grupos armados iraquíes vinculados con Teherán mantuvieron su oposición a la presencia militar estadounidense.
Uno de los principales interrogantes está relacionado con las milicias armadas proiraníes. El Gobierno iraquí había vinculado inicialmente el retiro estadounidense con el desarme de grupos armados no estatales, pero algunas de las organizaciones más poderosas rechazaron entregar sus armas o establecieron condiciones para hacerlo.
Con la salida estadounidense, las fuerzas de seguridad iraquíes asumirán plenamente la responsabilidad de la seguridad interna. A la vez, persisten desafíos vinculados con las células del Estado Islámico y con la actividad de grupos armados que permanecen fuera del control directo del Gobierno, mientras Bagdad busca fortalecer sus capacidades de defensa y recuperar mayor control sobre su territorio.
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