Estados Unidos duplicó este miércoles los aranceles a la India, que pasaron del 25% al 50%, en represalia por las compras de crudo ruso realizadas por Nueva Delhi. La administración de Donald Trump justificó la medida como una forma de sancionar indirectamente a Moscú, aunque la decisión amenaza con tensar aún más la relación bilateral.
India es el segundo mayor comprador de petróleo ruso después de China, y para Washington ese flujo de dinero contribuye a financiar la guerra en Ucrania. No obstante, el nuevo gravamen no afecta a todos los sectores: productos farmacéuticos, semiconductores y teléfonos inteligentes quedaron exentos, lo que atenúa el impacto inmediato sobre las cadenas de suministro.
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El 50% de arancel se ubica entre los más altos impuestos por la Casa Blanca desde el regreso de Trump en enero. Analistas comparan la medida con un embargo comercial, advirtiendo que podría perjudicar gravemente a las pequeñas y medianas empresas indias que dependen del mercado estadounidense.
Sectores clave como el acero, el aluminio y los automóviles también escaparon a la medida, aunque se mantienen bajo investigaciones que podrían derivar en sanciones futuras. Estados Unidos fue el principal destino de exportaciones indias en 2024, con ventas que alcanzaron los 87.300 millones de dólares.
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El gobierno indio calificó la decisión como “injusta, injustificada e irrazonable” y alertó sobre un declive en pedidos y empleos. En paralelo, la medida ofrece a Nueva Delhi un nuevo incentivo para estrechar lazos con Pekín en un escenario global cada vez más fragmentado.
Fuente: DW.
Foto:Rajanish Kakade/AP/picture alliance.


