Francia pondrá en marcha un plan para arrancar cerca de 28.000 hectáreas de viñedo, con el objetivo de reducir la producción ante la caída de la demanda y el impacto del cambio climático.
El programa, gestionado por FranceAgriMer, ya recibió unas 5.800 solicitudes de viticultores que buscan acceder a subsidios para eliminar cepas, principalmente en regiones del suroeste como Gironda, Aude, Gard y Hérault.
La medida contempla una inversión de 130 millones de euros, con ayudas de hasta 4.000 euros por hectárea, y deberá completarse antes de fin de 2026.
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Del total, un 37% de los viñedos será eliminado por completo, lo que implica el abandono de la actividad en algunos casos. El resto corresponde a arranques parciales para reorganizar la producción.
El sector atraviesa una transformación profunda marcada por la baja en el consumo de vino tinto, especialmente entre jóvenes, junto con recomendaciones sanitarias, vendimias complicadas y cambios en el mercado.
Según referentes del sector, algunas categorías registraron caídas de entre 20% y 40% en ventas, mientras que solo segmentos como el Champagne o vinos premium mantienen buenos niveles.
El plan también abre interrogantes sobre el futuro de esas tierras: algunos productores evalúan diversificar cultivos, mientras otros optan por retirarse.
La medida se suma a iniciativas europeas para flexibilizar el sector y fomentar nuevas tendencias, como los vinos sin alcohol.
En este contexto, Francia busca reconfigurar su industria vitivinícola para adaptarse a un mercado más exigente y cambiante.
Con información de Vinetur


