El gobierno francés presentó un ambicioso y controvertido plan de ajuste fiscal para 2026, con el objetivo de reducir el déficit público y sostener el crecimiento del gasto en defensa. El primer ministro François Bayrou anunció recortes por 43.800 millones de euros, incluyendo congelamiento de pensiones, reducción de empleo estatal y hasta la eliminación de feriados.
«Esta es nuestra hora de la verdad», sostuvo Bayrou ante el gabinete y el Parlamento, advirtiendo que la deuda del país crece 5.000 euros por segundo. Francia cerró 2024 con un déficit del 5,8% del PBI y una deuda pública del 114%, lo que llevó al gobierno a tomar medidas urgentes para cumplir con el límite del 3% que exige la Unión Europea.
Entre las fuentes adicionales de ingresos, el plan contempla una «contribución de solidaridad» para los sectores de mayores ingresos, así como una campaña intensiva contra el fraude fiscal. También se analizan reformas laborales para aumentar la productividad, como la posible supresión de dos días festivos al año.
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Bayrou afirmó que «todos deberán hacer un esfuerzo», dejando en claro que no habrá sectores exentos de los ajustes. El objetivo es llegar al 5,4% de déficit en 2025 y reducirlo al 4,6% en 2026. Sin embargo, el oficialismo no cuenta con mayoría parlamentaria, y la oposición ya amenaza con bloquear el presupuesto.
Para defender el plan, el jefe de gobierno alertó sobre los riesgos de mantener la actual trayectoria fiscal en un contexto global de inestabilidad geopolítica y comercial. “La deuda es un peligro mortal para un país”, sentenció, apelando a la necesidad de preservar la soberanía nacional.
La propuesta ha generado divisiones en el arco político y social francés. Mientras algunos sectores valoran el esfuerzo por estabilizar las finanzas públicas, otros critican que los recortes recaigan sobre los trabajadores y jubilados. El debate será intenso en los próximos meses.
Fuente: DW.
Imagen: abaca/picture alliance.


