En Paso de Indios, la joven emprendedora Karen Figueroa impulsa un proyecto productivo que rompe con los límites geográficos y climáticos de la región. Su iniciativa familiar, “Frutillas del Viento”, nació hace apenas dos años y ya muestra un crecimiento sostenido, pasando de 1.300 a 3.000 plantas en un contexto marcado por la sequía y los fuertes vientos.
En diálogo con el programa “Da para más”, que conduce Sara Moreira en Radio 3 AM 780, Figueroa relató los inicios del emprendimiento: “El emprendimiento nació acá en Paso de Indios hace dos años aproximadamente… al principio solo eran 1.300 plantas y ahora nos logramos ampliar… ahora tenemos aproximadamente 3.000 plantas”. Además, explicó el origen de la apuesta: “Decidimos apostar a algo que nunca había sucedido en Paso de Indios”, marcando el carácter innovador del proyecto en la zona.
El desafío climático fue uno de los principales obstáculos. “Al principio mucho miedo por el hecho de las ráfagas de viento… pero el segundo año ya más tranquila porque sé que el viento se lo aguantan muy bien”, contó. En ese sentido, destacó la resistencia de la infraestructura utilizada: “Ha pasado ráfagas de viento entre 90 o 100 y eso ha quedado intacto”, en referencia al microtúnel adaptado a las condiciones de la meseta.
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La producción no se limita a la fruta fresca. El emprendimiento integra un circuito familiar que incluye la elaboración de derivados. “Mi mamá y mi pareja hacen mermeladas, una amiga hace los licores… es como una familia que va haciendo el círculo”, explicó. Sobre la calidad del producto, remarcó: “Lo ideal sería cosechar de manera muy temprana para que la fruta llegue fresca… que no esté pasada cuatro o cinco días”.
La experiencia de participar en el Encuentro de Mujeres Líderes Empresarias también marcó un punto de inflexión. “Ese evento me dio muchas ganas de poder seguir con todo esto… eran mujeres que empezaron de la misma manera que estoy empezando yo”, sostuvo. En paralelo, resaltó el sostén de su entorno: “Tengo a mi pareja y a mi hija… a mi mamá y a una amiga que siempre está conmigo”.
Finalmente, Figueroa dejó un mensaje para quienes dudan en emprender: “Que se animen porque al principio cuesta… pero cuando uno quiere, de alguna u otra manera, el emprendimiento avanza”. Y sintetizó su camino con una definición clara: “Es superación día a día de lo que estoy haciendo”. Su historia refleja cómo la perseverancia y el trabajo colectivo pueden generar oportunidades incluso en los entornos más adversos.



