La llegada de BTS a la Argentina, con shows previstos para el 23 y 24 de octubre, desató un fenómeno sin precedentes incluso antes de que salgan a la venta las entradas. La expectativa es tan alta que ya se registran problemas de alojamiento, transporte colapsado y fanáticos organizando acampes sin que aún se haya confirmado el estadio donde tocará la banda surcoreana.
La incertidumbre por la sede y la fecha de venta de tickets alimentó la ansiedad del fandom conocido como la Army, considerado el más numeroso y movilizado del mundo. Se espera una demanda muy superior a la oferta, con cientos de miles de personas intentando acceder a entradas para lo que será el debut oficial del grupo de K-Pop en suelo argentino.
La intensidad del fenómeno quedó expuesta en un episodio ocurrido en Buenos Aires, cuando el influencer Spreen fue increpado y agredido por un grupo de fans luego de declarar públicamente que podría recibir entradas de protocolo. El hecho derivó en empujones, golpes y una intervención de su equipo de seguridad, evidenciando el nivel de tensión que rodea al evento.
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Un antecedente aún más grave se vivió en México, donde BTS agotó casi 140.000 entradas en pocas horas para sus shows de mayo. Solo el 6% de los usuarios logró comprar tickets, lo que generó denuncias, disturbios virtuales y hasta un incidente diplomático: la presidenta Claudia Sheinbaum envió una carta oficial al primer ministro de Corea del Sur solicitando que la banda agregara nuevas fechas.
El impacto del caso mexicano llevó al gobierno a endurecer las regulaciones sobre la venta de entradas, obligando a mayor transparencia y limitando los cargos por servicio. Aun así, desde el entorno de la banda aseguran que la logística de la gira —con escenarios 360° y traslados complejos— dificulta sumar más conciertos.
El fenómeno BTS trasciende lo musical. Con una gira mundial de 79 fechas, un nuevo disco que se lanzará en marzo y una recaudación estimada superior a 1.000 millones de dólares, el grupo se consolida como el máximo exponente del K-Pop y uno de los mayores fenómenos culturales globales. Lo que ocurra en Argentina podría repetir —o incluso superar— las escenas de desborde ya vistas en otros países.
Fuente: TN.


