Luego de quedar momentáneamente relegada frente al avance de OpenAI, Google logró reposicionarse como líder mundial en inteligencia artificial a partir del despliegue de Gemini, su modelo más avanzado, y del desarrollo de una nueva generación de chips especializados que redujeron costos y aceleraron la adopción de la tecnología.
El crecimiento fue contundente: hacia fines de 2024, Gemini superó los 650 millones de usuarios mensuales, impulsado por su integración en múltiples productos y por una estrategia orientada a modelos multimodales capaces de procesar texto, imágenes, audio, video y código de manera simultánea.
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Uno de los pilares de este salto fue Ironwood, el chip diseñado por Google para optimizar el rendimiento de sus sistemas de IA. Esta innovación permitió sortear cuellos de botella computacionales, escalar el uso de los modelos y disminuir la dependencia de proveedores externos, generando una ventaja competitiva frente a otros gigantes tecnológicos.
El relanzamiento de Google en el sector también estuvo acompañado por cambios estructurales clave. La unificación de los equipos de DeepMind y Google Brain aceleró el pasaje de la investigación académica a productos concretos, mientras que figuras históricas como Sergey Brin retomaron un rol activo en el desarrollo técnico.
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Además, la incorporación de inteligencia artificial conversacional en el buscador, a través de funciones como AI Overviews y AI Mode, marcó una de las transformaciones más profundas en el negocio central de Google en años. Con este enfoque, la empresa apuesta a redefinir la forma en que los usuarios acceden a la información y a consolidar su liderazgo en una nueva etapa de la revolución digital.


