Tras el fin del invierno, comienza la mejor época para trasplantar los tomates en casa. Seguí estos tips para garantizar un crecimiento saludable y lleno de frutos.
La primavera marca el inicio ideal para el trasplante de tomates en la huerta doméstica. Desde finales de septiembre, los plantines que fueron sembrados bajo cubierta pueden trasladarse al exterior, ya que las heladas tardías han terminado. El tomate, una planta que necesita sol, agua abundante y suelo rico en nutrientes, es el cultivo estrella para muchos.
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Para que el trasplante sea exitoso, es fundamental trabajar el suelo antes de iniciar. Quitar las malezas y asegurar que el terreno esté suave y sin piedras es el primer paso. También se recomienda preparar el suelo con compost reciclado, lo que aportará los nutrientes necesarios para que los plantines se desarrollen de forma óptima.

El orificio para trasplantar debe ser profundo, cubriendo completamente las raíces del plantín, sin dejar hojas en contacto con el suelo para evitar enfermedades. Es recomendable dejar entre 40 y 50 centímetros de distancia entre las plantas para que crezcan cómodamente.
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Luego del trasplante, se debe regar de manera cuidadosa, evitando excesos de agua. Es crucial mojar la tierra y no la planta en los primeros días. Cuando las plantas crecen y se fortalecen, es preferible regarlas en el suelo a diario y de forma abundante para asegurar un crecimiento robusto y saludable.
Para guiar el crecimiento de los tomates, especialmente las variedades que crecen en exceso, se deben usar tutores o cañas que soporten su tamaño y protejan las plantas del viento. Además, la poda es esencial en las variedades indeterminadas para controlar su crecimiento y fomentar la producción de frutos.

Fuente: InfoCampo.


