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Un equipo de paleontólogos brasileños halló en el yacimiento de Buriol, en el estado de Rio Grande do Sul, el fósil de un rincosaurio recién nacido que podría redefinir el conocimiento sobre la diversidad de reptiles prehistóricos en Sudamérica. El estudio fue publicado en la revista científica Journal of Systematic Palaeontology y ya es considerado un aporte relevante para la paleontología regional.
El trabajo estuvo liderado por el Dr. Flávio Pretto y Jossano Rosso Morais, con respaldo de la Universidade Federal de Santa Maria (UFSM). Los investigadores identificaron los restos como pertenecientes a un perinato de la subfamilia Hyperodapedontinae, un grupo de reptiles arcosauromorfos que habitó la región durante el Triásico tardío, hace aproximadamente 233 millones de años.
El fósil, catalogado como CAPPA/UFSM 0295, fue hallado dentro de dos pequeños fragmentos de roca que contenían partes del cráneo y de la mandíbula inferior. Con apenas 2,5 centímetros de longitud, el ejemplar se convirtió en el cráneo más pequeño registrado hasta ahora para este grupo extinto.
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El yacimiento de Buriol es reconocido por la abundancia y diversidad de fósiles, aunque no cuenta con una datación directa de sus capas geológicas. Para ubicar el hallazgo en el tiempo, los especialistas recurrieron a correlaciones con sitios cercanos, lo que permitió situarlo en la etapa Carniense del Triásico tardío.
En Brasil solo se han identificado cinco especies de rincosaurios, pese a que estos reptiles también fueron hallados en otros continentes. Por ello, el sur del país es considerado un enclave estratégico para comprender la evolución de este linaje.
Debido a la extrema fragilidad del cráneo, los científicos descartaron técnicas mecánicas tradicionales y optaron por microtomografía computarizada. Esta tecnología permitió observar el interior del fósil sin dañarlo, revelando detalles como la implantación dental y estructuras internas imposibles de examinar a simple vista.
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El análisis confirmó que se trataba de un recién nacido, evidenciado por placas dentales sin desgaste y por la presencia incipiente de rasgos anatómicos que en los adultos aparecen completamente desarrollados. Entre ellos, la cresta anguli oris bien definida y la combinación de dientes cónicos y piramidales en el maxilar.
Los investigadores sugirieron de manera provisional que el ejemplar podría pertenecer a la especie Macrocephalosaurus mariensis, lo que refuerza la hipótesis de que al menos dos especies de Hyperodapedontinae coexistieron en la región durante el Triásico.
El estudio también puso el foco en un aspecto clave para la paleontología: cómo los cambios asociados al crecimiento pueden alterar los análisis filogenéticos. En un primer momento, el número de filas dentales ubicó al ejemplar en una posición más basal dentro del árbol evolutivo. Sin embargo, al considerar que este rasgo varía con la edad y omitirlo del análisis, el fósil se integró en la posición esperada.
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Este hallazgo advierte sobre posibles errores taxonómicos cuando no se contempla la etapa ontogenética de los ejemplares fósiles. Según los autores, el número de filas dentales solo resulta confiable para la clasificación si se tiene en cuenta la edad del individuo.
Las investigaciones continúan en el yacimiento de Buriol, donde los paleontólogos mantienen visitas periódicas ante la expectativa de nuevos descubrimientos que amplíen el conocimiento sobre la fauna prehistórica sudamericana y la evolución de los reptiles en el Triásico.
Fuente y foto: Infobae


