Las autoridades mexicanas confirmaron que el atacante, quien se quitó la vida tras matar a una turista y herir a otras 13 personas, actuó solo y planeó el asalto.
El pánico se apoderó de la zona arqueológica de Teotihuacán este lunes, cuando un hombre abrió fuego contra turistas desde la Pirámide de la Luna. Las autoridades identificaron al agresor como Julio César Jasso Ramírez, un ciudadano mexicano de 27 años. Según los reportes oficiales, el atacante se quitó la vida tras ser herido y acorralado por efectivos de la Guardia Nacional y la policía local en la cima de la histórica estructura.
El violento episodio, ocurrido cerca del mediodía, dejó como saldo una turista canadiense fallecida y 13 heridos de diversas nacionalidades, entre ellos ciudadanos estadounidenses, colombianos y brasileños. De los lesionados, siete presentan heridas de bala, mientras que el resto sufrió traumatismos y golpes en medio del caos generado mientras intentaban descender de la pirámide para salvar sus vidas.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó el hecho como un suceso sin precedentes en la historia del país. Según las investigaciones preliminares, Jasso Ramírez no tenía vínculos con la delincuencia organizada, sino que presentaba rasgos de problemas psicológicos. El ataque habría sido meticulosamente planeado, influenciado por episodios de violencia masiva ocurridos en el extranjero en años anteriores.
LEE TAMBIÉN | Apple prueba lentes inteligentes para competir con Meta
Durante la inspección de las pertenencias del agresor, la Fiscalía General de Justicia halló un revólver calibre .38, decenas de cartuchos y manuscritos relacionados con la masacre de la escuela de Columbine, ocurrida en Estados Unidos un 20 de abril de 1999. Esta coincidencia en la fecha refuerza la hipótesis de que el atacante buscaba replicar aquel trágico evento en uno de los sitios más turísticos de México.
Testigos relataron momentos de terror mientras el tirador recargaba su arma y mantenía rehenes en los niveles superiores de la pirámide. El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, destacó que la intervención de los agentes fue determinante para «neutralizar» al sujeto, evitando que la cifra de víctimas fatales fuera significativamente mayor dada la afluencia de más de un millón de visitantes que recibe el sitio anualmente.
Como consecuencia directa de este ataque, el Gobierno mexicano ordenó un refuerzo inmediato de la seguridad en todos los sitios arqueológicos y turísticos del país. Las nuevas medidas incluirán una mayor presencia de la Guardia Nacional y la instalación de arcos de detección de metales para garantizar que ninguna persona ingrese con armas de fuego a espacios públicos de gran concurrencia.
Fuente: BBC.


