La victima fue un jovencito de 19 años que vive allí con su madre y a la policía le llama la atención la logística que emplearon en el hecho, del que no descarta que haya tenido alguna vinculación con una detención que se habría practicado la semana pasada en ese mismo lugar; la de un individuo vinculado a varios robos a mano armada y con el uso de la violencia que andaba huyendo de la Justicia de La Pampa.
Los investigadores sospechan que los ladrones algo de valor para ellos andaban buscando y que no lograron encontrarlo porque la inesperada presencia del jovencito los obligó a huir.
El hecho ocurrió momentos antes de las ocho y media de la mañana en un domicilio que está situado en la planta baja de un conglomerado de departamentos de la calle Belgrano al 1300 en la zona sur de la ciudad. Allí estaba el hijo de la responsable del lugar durmiendo cuando fue despertado por un intruso que se le metió por la ventana a su dormitorio.

El testimonio
“Mi hijo no tuvo clases, así que se encontraba durmiendo. Habrán visto cuando me iba, creo que esto ya estaba premeditado por el modo en que hicieron las cosas”, declaró la madre del muchacho al hablar del caso con Radio 3 AM 780. “Yo estaba en mi trabajo cuando me llamó mi hijo desde el teléfono de un vecino avisándome que habían entrado a robar a mi casa”, añadió.
“Me vine rápidamente y cuando llegué vi que habían sacado parte del enrejado de la ventana del dormitorio de mi hijo y como él estaba despierto alcanzó a salir gritando, pidiendo ayuda; un vecino lo auxilió. El ladrón se debe haber asustado y en su huida alcanzó a apoderarse del celular de mi hijo y se lo llevó; eso fue todo”, contó.
–¿Era un solo delincuente? Se le consultó. “Si, mi hijo me contó que era uno solo, que él no vio a otro”, contestó la mujer. Se le preguntó entonces si su hijo le había alcanzado a verle el rostro al malviviente. “No, no se lo alcanzó a ver porque su pieza estaba oscura; él estaba re-dormido y se despertó cuando el delincuente ya estaba adentro”, dijo, al detallar que el desconocido se introdujo por una ventana a la que le rompió el vidrio, “y cuando se metió y vio a mi hijo que salía gritando supongo que debe haber escapado por el mismo lugar por el que había entrado”, acotó.
“A la policía le llamó la atención el modo en que entraron, porque pusieron un tapial del lado de afuera como para que no se viera lo que estaban haciendo”, añadió.

En el lugar, además de esa estructura cuadrada metálica que armaron revestida con nylon oscuro, dejaron abandonadas varias herramientas; las que usaron para cortar los barrotes del enrejado que protegía la ventana del dormitorio por el que ingresó uno de ellos en un hecho que –curiosamente—pasó desapercibido en un vecindario en el que a la hora en que fue cometido suele haber mucho movimiento.
La madre del chico que sufrió la visita del delincuente sospecha que a la mampara la colocaron después que ella se fue a trabajar; entre las seis y media y las ocho. Haciéndole creer al vecindario que eran obreros los que estaban trabajando haciendo alguna refacción o construyendo algo.
“Era todo un tapial con bolsas negras que tapaba todo lo que ellos hacían”, explicó la mujer que es empleada publica, “cuando en realidad lo que estaban haciendo era sacando un pedazo de la reja para entrar por la ventana”, acotó.
–Usted decía que quería aclarar cosas que han trascendido con respecto a este hecho que no son como se las publicó, se le manifestó: “Sí porque yo no estoy en pareja, vivo sola con mi hijo…”, clarificó.
—Se habla de un episodio en el cual alguien fue detenido en este lugar. Se le acotó. “Debe ser alguien que vivió acá. No sé, porque yo desde enero que vivo acá; hace muy poquito. Soy divorciada, vivo con mi hijo y alquilé en otro lugar hasta que se me venció el contrato. Vine a vivir aquí porque es un lugar tranquilo”, afirmó.


