París se despertó el domingo 19 de octubre con un robo que parece salido de una película. Minutos antes de las 9:30 de la mañana, un grupo de ladrones irrumpió en la Galerie d’Apollon del Museo del Louvre y se llevó nueve joyas históricas de valor incalculable.
Los sospechosos ingresaron utilizando una escalera mecánica montada sobre un vehículo, rompieron vitrinas de seguridad y escaparon en cuestión de minutos, según informaron las autoridades. “Fue un golpe ejecutado con precisión quirúrgica, que nos tomó completamente por sorpresa”, declararon fuentes del museo.
Entre las piezas sustraídas había una corona de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, que fue recuperada en el lugar, aparentemente abandonada por los intrusos durante la huida. Las otras ocho joyas continúan desaparecidas y fueron registradas de inmediato en la base de datos internacional de INTERPOL.
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El personal del Louvre expresó su malestar frente a la dirección del museo tras el incidente. La directora, Laurence des Cars, fue recibida con abucheos durante una reunión interna. “No podemos prescindir de la vigilancia física”, señaló Yvan Navarroa, miembro del sindicato CGT, en declaraciones a France Info.
El vicealcalde de París, David Belliard, cuestionó en redes sociales la preparación del museo: “¿Por qué la dirección del museo y el ministerio ignoraron las advertencias sobre fallos en la seguridad?”, señaló, recordando que los empleados habían alertado sobre sistemas obsoletos meses atrás.
Un informe citado por Le Figaro describió los sistemas de seguridad del Louvre como insuficientes, con falta de cámaras de videovigilancia y retrasos en la modernización, agravados por el aumento de visitantes en los últimos años.
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El museo tiene antecedentes históricos de robos notorios, incluyendo el hurto de la Mona Lisa en 1911, y pérdidas de obras durante la ocupación nazi en 1940, así como robos de joyas y pinturas en varias décadas del siglo XX.
La ministra de Cultura, Rachida Dati, anunció la instalación de nuevas cámaras y recordó que ya se habían destinado 160 millones de euros a la modernización del sistema de seguridad dentro de un plan decenal impulsado por el presidente Emmanuel Macron.
Mientras la investigación continúa y las autoridades francesas trabajan en coordinación con INTERPOL y fuerzas europeas, el Louvre permanece abierto al público con medidas de seguridad reforzadas, mientras se busca recuperar las joyas desaparecidas.
Fuente y foto: Infobae


