Una serie de inundaciones repentinas arrasaron varias regiones de Texas, especialmente el condado de Kerr, donde se reportaron al menos 109 muertos y 161 personas desaparecidas, según confirmó el gobernador Greg Abbott.
«Es muy probable que se añadan más nombres a esa lista», declaró Abbott, quien también lamentó la pérdida de al menos 27 niñas y guías en un campamento de verano junto al río Guadalupe, arrasado por las aguas mientras dormían.
Las labores de búsqueda y rescate se dificultan por el lodo y los escombros. “Estas grandes pilas pueden ser muy obstructivas y peligrosas”, explicó Ben Baker, guardabosque de Texas. Aun así, equipos con helicópteros, drones y perros continúan la operación.
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Javier Torres, un joven de 24 años, relató que halló los restos de su abuelo y vio los cuerpos de dos niños. “Estoy buscando el cuerpo de mi abuela”, dijo mientras cavaba en el lodo en la localidad de Hunt, una de las más afectadas.
El presidente Donald Trump anunció una visita a la zona el viernes junto a Melania. Aseguró que “la respuesta ha sido increíble”, aunque surgieron críticas por recortes previos al sistema de alertas y personal del Servicio Meteorológico Nacional.
Expertos como Shel Winkley señalaron que la sequía extrema previa agravó el impacto de la tormenta, impidiendo que el suelo absorbiera la lluvia. “Eran las peores condiciones posibles para enfrentar una inundación”, concluyó.
Fuente: DW.
Imagen: US Coast Guard Heartland/Anadolu/picture alliance.


