El régimen iraní ejecutó este lunes a Bahman Choobiasl, un hombre acusado de entregar información sensible a la inteligencia israelí, en el marco de una intensificación de la pena de muerte en el país. Según las autoridades, Choobiasl habría trabajado con el Mossad en “proyectos de telecomunicaciones sensibles” y recopilado datos sobre instituciones gubernamentales y centros de datos iraníes.
La ejecución se produce en un contexto de creciente tensión regional luego del conflicto abierto entre Irán e Israel en junio de este año, que dejó más de 1.100 víctimas. Organizaciones como Derechos Humanos de Irán y el Centro Boroumand alertan sobre la falta de transparencia en los procesos, posibles confesiones bajo tortura y la utilización de la pena de muerte como instrumento político.
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Choobiasl habría mantenido contactos con agentes del Mossad en varios países, incluidos Emiratos Árabes Unidos, Armenia, India, Tailandia, Vietnam, Irlanda y Bulgaria. Las autoridades iraníes lo calificaron como “uno de los espías más importantes de Israel en Irán”, en medio de una ola de ejecuciones que ya supera las 1.000 personas en 2025, según estimaciones de grupos internacionales.
La ejecución amplía la tendencia represiva más severa en Irán desde el final de la guerra Irán-Irak en 1988, periodo durante el cual miles de personas fueron ajusticiadas en poco tiempo. Los condenados por espionaje son señalados por las autoridades como “enemigos del Estado” y acusados de colaborar con agencias extranjeras.
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Este caso se suma a otros recientes, como el de Babak Shahbazi, también acusado de espiar para Israel. Organizaciones de derechos humanos advierten que las ejecuciones no solo buscan sancionar el espionaje, sino disuadir la disidencia interna y consolidar el control del régimen teocrático sobre el país.
Fuente: Europa Press y AFP.


