El Lote 41 del cementerio Behesht-e Zahra en Teherán, donde fueron enterradas víctimas de ejecuciones masivas, está siendo pavimentado.
El Lote 41 del cementerio Behesht-e Zahra, tradicional lugar de descanso de miles de personas ejecutadas tras la Revolución Islámica de 1979, está siendo convertido en un estacionamiento, según imágenes satelitales y reportes locales. Las autoridades iraníes reconocieron la obra, sin detallar qué ocurrió con los restos allí enterrados.
El sitio, conocido como la “sección quemada”, ya había sufrido vandalismo y destrucción de tumbas bajo amparo estatal. Expertos en derechos humanos alertan que la medida podría constituir un intento de ocultar evidencia histórica y obstaculizar la búsqueda de justicia para los familiares de las víctimas.
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Imágenes satelitales del 18 de agosto muestran camiones y asfalto en proceso de instalación sobre la mitad del Lote 41, mientras las autoridades justifican la obra diciendo que el estacionamiento facilitará visitas a un lote vecino. La normativa iraní permite reutilizar terrenos de cementerios después de 30 años solo con el consentimiento de las familias, algo que no está claro si se cumplió.
Activistas y expertos califican la acción como “inmoral e ilegal”, subrayando que allí también fueron enterrados civiles, además de opositores políticos. La decisión se enmarca en un patrón de destrucción de cementerios de disidentes y minorías, como los bahá’ís, y recuerda otras violaciones a los derechos humanos en Irán durante décadas.
El cementerio Behesht-e Zahra, inaugurado en 1970, ha sido escenario de la historia reciente de Irán y lugar de descanso para figuras clave de la revolución. Entre 5.000 y 7.000 personas habrían sido enterradas en el Lote 41, muchas de ellas desaparecidas políticamente, cuyos familiares aún buscan justicia y reconocimiento.
Fuente: AP.
Foto: Planet Labs PBC.


