Teherán advirtió que podría atacar instalaciones petroleras en la región tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel. Ya se registraron impactos en Qatar y subas en el precio del petróleo.
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El gobierno de Irán elevó la tensión internacional al advertir que los ataques contra su infraestructura energética podrían desencadenar “consecuencias incontrolables” a nivel global, en el marco del conflicto que mantiene con Estados Unidos e Israel.
El presidente Masud Pezeshkian fue quien encabezó las declaraciones, al señalar que las acciones militares recientes “no supondrán ningún beneficio” y podrían agravar la crisis internacional. En la misma línea, el canciller Abás Araqchí responsabilizó a la comunidad internacional por su falta de reacción ante los ataques.
Las advertencias se produjeron tras los bombardeos sobre instalaciones gasíferas en la zona de Pars Sur, uno de los complejos energéticos más importantes del mundo. En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con atacar infraestructuras petroleras en países del Golfo.
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Horas después, el conflicto escaló con impactos de misiles sobre la planta de gas de Ras Laffan, en Qatar, considerada clave para el suministro global de gas natural licuado. Autoridades locales confirmaron daños significativos, aunque sin víctimas fatales.
Además, Irán incluyó como posibles objetivos instalaciones energéticas en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, lo que incrementa el riesgo de una expansión regional del conflicto.
En paralelo, Teherán confirmó la muerte del ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, en un bombardeo atribuido a Israel en la capital. También se suman las bajas recientes de figuras clave como Alí Larijani y Gholamreza Soleimani, en una serie de ataques dirigidos a la estructura de seguridad iraní.
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El impacto ya se refleja en los mercados internacionales. El precio del crudo Brent superó los 109 dólares por barril, mientras que el gas europeo registró fuertes subas, impulsadas por el temor a interrupciones en el suministro energético global.
El conflicto, que lleva casi tres semanas desde su inicio el 28 de febrero, entró en una fase más delicada tras el ataque a infraestructura gasífera estratégica, una línea que hasta ahora las potencias habían evitado cruzar. Analistas advierten que una escalada mayor podría afectar directamente al comercio energético mundial, especialmente en zonas clave como el Golfo Pérsico.
Fuente y foto: Infobae


