La tregua entre Israel e Irán, auspiciada por el presidente estadounidense Donald Trump como un “alto al fuego bilateral”, parece haberse quebrado apenas horas después de su implementación. Ambos gobiernos emitieron duras declaraciones cruzadas, acusándose mutuamente de haber sido los primeros en incumplir lo pactado.
Desde Tel Aviv, el gobierno israelí denunció ataques con misiles lanzados desde territorio iraní hacia el norte del país, afirmando que se trató de una «provocación inaceptable» que «amenaza la estabilidad de toda la región». Por su parte, Irán respondió que esas acusaciones eran falsas y que fue Israel quien reanudó los bombardeos en Siria, donde ambas potencias se enfrentan indirectamente.
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La propuesta de alto el fuego, impulsada por Trump y aceptada con escepticismo por la comunidad internacional, había sido celebrada como una posible vía para evitar una escalada directa entre ambos países. Sin embargo, la falta de mecanismos de verificación y la desconfianza histórica entre las partes comprometieron desde el inicio su sostenibilidad.
Este nuevo episodio de acusaciones mutuas y recrudecimiento verbal pone nuevamente a Medio Oriente bajo una luz de alarma. Observadores internacionales advierten que una guerra abierta entre Israel e Irán podría tener consecuencias devastadoras, no solo a nivel regional, sino también global, por los intereses internacionales en juego.
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En las próximas horas se espera una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras aumentan los llamados diplomáticos para reestablecer canales de diálogo. Entretanto, la población civil en zonas de conflicto vive con temor a una escalada inevitable.
Fuente: DW.
Foto: Nikan/Middle East Images/picture alliance


