La capital de Ucrania volvió a quedar bajo fuego durante la madrugada de este domingo, luego de una ofensiva masiva lanzada por Rusia con misiles balísticos, misiles de crucero y drones de ataque. Las explosiones sacudieron distintos sectores de Kiev y obligaron a miles de personas a refugiarse en estaciones de metro y refugios subterráneos.
Según informaron las autoridades ucranianas, al menos una persona murió y otras 20 resultaron heridas tras los bombardeos. Además, se registraron incendios en varios puntos de la ciudad, incluyendo una escuela y edificios residenciales que sufrieron graves daños materiales.
El jefe de la administración regional de Kiev, Mykola Kalashnyk, aseguró que la capital enfrentó “un ataque masivo enemigo” durante varias horas. En paralelo, el ejército ucraniano activó una alerta aérea en todo el país ante la posibilidad de nuevos impactos.
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Horas antes del ataque, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, había advertido sobre indicios de una ofensiva combinada rusa, incluso con el posible uso del misil Oreshnik de alcance intermedio. La embajada de Estados Unidos en Kiev también alertó sobre un eventual ataque aéreo de gran magnitud.
Durante la madrugada, periodistas internacionales reportaron ráfagas de ametralladoras intentando derribar drones sobre el centro de Kiev, mientras las trazadoras iluminaban el cielo oscuro. Al menos cuatro zonas de la ciudad fueron alcanzadas por los bombardeos, según indicaron fuentes militares.
La ofensiva ocurre pocos días después de un ataque ucraniano contra edificios educativos en Starobilsk, territorio ocupado por Moscú, que dejó 18 muertos. El presidente ruso, Vladímir Putin, había prometido una respuesta militar, mientras Kiev negó haber atacado objetivos civiles.
Fuente: DW.
Imagen: Efrem Lukatsky/AP Photo/dpa/picture alliance.


