Otro capítulo deplorable, aunque con ribetes inéditos, se inscribe por estas horas en el deporte argentino. Entre la Confederación Argentina de Atletismo, que parece una mera administradora técnica y de los recursos, y del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) se habían encargado de dejar al margen a 35 atletas que debían participar en el Sudamericano de Guayaquil (Ecuador).
La trelewense «Vanshi» Thomas y María Ayelén Diogo son dos de las competidoras que habían sido marginadas de la competencia porque el ENARD decidió hace dos días no contratar el vuelo charter que debía llevar a Guayaquil a (Ecuador) 60 personas, entre atletas y oficiales técnicos.
La CADA recordó que el Sudamericano debía realizarse a mediados de este mes en Buenos Aires y que el gobierno nacional recomendó la suspensión por cuestiones sanitarias vinculadas al coronavirus, e incluso no permitió como alternativa la sede de Concepción del Uruguay (Entre Ríos), donde se había realizado el Campeonato Nacional de Mayores.

También recordó que en principios había una sede brasileña (Cascabel, al sur) y otra colombiana (Ibagué) con posibilidad de reemplazar a la organización argentina y que finalmente fue Guayaquil el que asumió el desafío de hacer el Sudamericano.
La CADA justificó que como Aerolíneas Argentinas no opera en Ecuador se debían disponer de cuatro vuelos para trasladar a la delegación de 70 personas, dos de los cuales irían vacíos.
En este caso puntual, la Confederación cargó las tintas sobre el ENARD, del que dijo que «se sumó con criterios que no compartimos; seguramente se retomará en un futuro el respeto institucional después de este momento muy deprimente».

Las repercusiones en las redes no se hicieron esperar, sobre todo el enojo de los propios atletas, entre ellos la propia «Vanshi» Thomas.
UN ACTOR INESPERADO

Sin embargo, en estas últimas horas entró en escena un «Robin Hood» de las redes, el «influencer» Santiago Maratea, conocido por haber recaudado 2 millones de dólares para la compra de un medicamento para una niña del norte y haber donado 2 ambulancias a dos hospitales del interior norteño, en ambos casos con la contribución del millón, 400 mil seguidores que tiene en su cuenta de Instragram.
El joven Maratea comenzó a interactuar con los atletas primeros, pero después se puso en contacto con la agencia de viajes a la que se había contratado el vuelo charter para el viaje de los atletas.
Sus gestiones fueron tan presurosas y efectivas que no sólo logró reflotar el viaje, sino que logró una disminución en el costo, de 160 mil a 99 mil dólares, con un ahorro de 61 mil dólares (más de 9 millones de pesos).
El «Instragrammer» estaba dispuesto a aportar 30 mil dólares para la reserva del vuelo charter, pero en otros de sus posteos posteriores aclaró que «no me tomen por boludo, no voy a ser yo el que tenga que facturar este viaje, no tengo deudas con la AFIP ni quiero tenerlas».
Sin embargo, también tomó contacto con las autoridades de la Secretaría de Deportes de la Nación para solucionar algunas cuestiones específicas y por la noche iba a comenzar la colecta para el viaje de los 35 atletas.
Tanto desconocimiento tiene Maratea del atletismo que cuando algunos competidores le consultaron si podían llevar las garrochas en el avión, las confundió primero con antorchas y después con jabalinas de lanzamiento.


