Un metaanálisis de 108 investigaciones identificó cambios medibles en el cerebro y el cuerpo tras el contacto con entornos naturales.
Una de las revisiones más amplias realizadas hasta la fecha concluyó que pasar tiempo en la naturaleza genera beneficios concretos y cuantificables para la mente. El estudio, publicado en Neuroscience and Biobehavioral Reviews, analizó 108 investigaciones desarrolladas entre 2014 y 2025 y confirmó que la exposición a espacios verdes reduce el estrés, mejora la regulación emocional y estabiliza la atención.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos evaluaron registros de electroencefalogramas, resonancias magnéticas y estudios con espectroscopía funcional de infrarrojo cercano. Los datos revelan un patrón consistente: al ingresar en un entorno natural, el cerebro modifica primero su forma de procesar la información. Los estímulos orgánicos —como fractales y sonidos ambientales— resultan más fáciles de interpretar que los urbanos, lo que disminuye el estado de alerta.
En una segunda etapa aparece la calma fisiológica. Las imágenes cerebrales muestran una reducción de la actividad en áreas asociadas a la rumiación y los pensamientos negativos, junto con un aumento de ondas alfa vinculadas a la relajación. Este cambio también repercute en el cuerpo, con marcadores biológicos compatibles con menor estrés.
Con el sistema nervioso más equilibrado, la atención dirigida —la que se utiliza para tareas cognitivas exigentes— logra recuperarse. Las mediciones registran un incremento de ondas theta y alfa, similares a las observadas durante la meditación, mientras disminuyen las asociadas al esfuerzo mental sostenido.
La coautora principal del trabajo, Mar Estarellas, investigadora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad McGill, sostuvo que la neurociencia aporta un marco objetivo para comprender algo que muchas personas ya perciben de forma intuitiva. El metaanálisis indica además que apenas tres minutos en un entorno natural pueden generar cambios detectables, aunque las experiencias frecuentes e inmersivas potencian los efectos a largo plazo.
Con información de WIRED.
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