La sensación de que un concierto en vivo es algo diferente, más intenso y más emocionante que escuchar la misma música en casa, tiene una explicación científica concreta. Un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience reveló que el cerebro humano reacciona de manera distinta ante la música en vivo que ante una grabación, y que esa diferencia es medible.
La investigación fue desarrollada por especialistas de la Northeastern University y el New England Conservatory, y se llevó a cabo en la sala de conciertos de esta última institución. Los investigadores midieron la actividad cerebral de 21 oyentes con formación musical mientras escuchaban al violinista Joshua Brown interpretar piezas de las Sonatas y Partitas para violín solo de J.S. Bach, tanto en vivo como en grabación.
Para registrar esas respuestas, utilizaron un electroencefalograma (EEG). Los resultados mostraron que la sincronización de fase, es decir, el alineamiento rítmico entre las ondas cerebrales y la música, era notablemente más alta durante las interpretaciones en vivo. El valor de acoplamiento fue hasta un 31% mayor en los conciertos presenciales que en las grabaciones, con picos en frecuencias vinculadas a los compases más rápidos.
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Uno de los autores del estudio, Arun Asthagiri, explicó el fenómeno con una analogía: es como dos corredores que mantienen una distancia constante en una pista. Cuanto más sincronizados están, más fuerte es el acoplamiento. Esto sugiere que el cerebro no solo escucha la música en un concierto, sino que la anticipa y acompaña en tiempo real.
Las conclusiones del estudio apuntan a dos factores que explican el mayor disfrute en los conciertos presenciales. Por un lado, la sensibilidad especial del cerebro para captar ritmos en ese contexto. Por otro, la carga de interacción social: presenciar a un músico tocar en vivo potencia tanto el placer personal como el sentido de pertenencia grupal, generando una experiencia que va más allá de la calidad del sonido.
Aunque la investigación se realizó con personas con formación musical, los autores aclararon que la tendencia observada podría extenderse a otros géneros y públicos. Se planean estudios futuros para analizar si beneficios similares aparecen en audiencias más diversas.
Con información de Infobae


