Un estudio pionero del Journal of the American Medical Association (Jama) Pediatrics revela que los niños de uno a tres años que pasan casi tres horas diarias frente a pantallas experimentan una significativa disminución en el desarrollo verbal.
Este hallazgo, el primero en su tipo, sugiere que la exposición prolongada a dispositivos electrónicos podría obstaculizar el aprendizaje de más de 1,000 nuevas palabras y afectar la comunicación con padres y cuidadores.
Los investigadores realizaron un seguimiento de más de 220 familias australianas durante dos años, utilizando un dispositivo de reconocimiento del habla en niños de uno a tres años. Los resultados revelaron una asociación clara entre el tiempo frente a las pantallas y la reducción en oportunidades de aprendizaje lingüístico, afectando particularmente a niños de tres años.
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La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de limitar el tiempo frente a las pantallas a una hora al día para niños de tres años se respalda con evidencia concreta. Los niños en ese rango de tiempo perdieron hasta 1,139 nuevas palabras pronunciadas por adultos, dejaron de utilizar 843 palabras y tuvieron 194 conversaciones menos.
Mary Brushe, investigadora del Telethon Kids Institute, destaca que el estudio proporciona la primera visión sólida del impacto del tiempo frente a la pantalla en las interacciones lingüísticas entre padres e hijos durante un periodo prolongado.
Angela Morgan, del Instituto Murdoch de Investigación Infantil, califica el estudio como el más sólido sobre el tema hasta la fecha. Además, se plantea cuestionamientos sobre la edad apropiada para la exposición a pantallas, incluso en programas educativos infantiles.
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Lynn Perry, profesora de psicología en la Universidad de Miami, elogia la medición objetiva realizada por los investigadores, demostrando asociaciones que antes eran suposiciones. Se destaca la necesidad de que los medios de comunicación favorezcan interacciones más conversacionales y eviten los aspectos negativos del tiempo frente a la pantalla en niños pequeños.
FUENTE: DW.


