La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) aumentó este miércoles 0,25 puntos porcentuales la tasa de interés y la llevó al rango de 3,75%-4%. Se trata de la primera suba desde julio de 2023, en un escenario marcado por una inflación que continúa elevada, el aumento del petróleo y las tensiones geopolíticas.
El organismo sostuvo que la actividad económica estadounidense se expande a un ritmo sólido, mientras que el gasto interno, la inversión de capital y el crecimiento de la productividad mantienen su fortaleza. Al mismo tiempo, advirtió que la inflación permanece elevada y que la incertidumbre continúa siendo significativa.
La decisión también incluyó una actualización de las proyecciones económicas. Según un análisis de Balanz citado por TN, los miembros de la Fed elevaron su estimación para la tasa de política monetaria a 4,1% para 2026 y también proyectaron 4,1% para 2027, mientras que para 2028 esperan una reducción hasta 3,9%.
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La medida puede tener impacto sobre los mercados emergentes, entre ellos la Argentina, porque una mayor rentabilidad de los activos estadounidenses puede favorecer el traslado de inversiones hacia títulos considerados de menor riesgo. En los días previos, los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años habían superado el 5% de rendimiento por primera vez desde 2023.
Para la Argentina, uno de los principales efectos puede darse a través del riesgo país y del costo de financiamiento. El indicador de JP Morgan volvió a superar los 500 puntos durante la semana, mientras que un escenario de mayor volatilidad puede dificultar el acceso del Gobierno argentino al mercado internacional de deuda para refinanciar sus vencimientos.
Además, una tasa estadounidense más alta encarece los compromisos argentinos a tasa variable y el costo de nuevas emisiones de deuda en dólares. El analista Roberto Silva, de Cohen, señaló que también puede aumentar el costo que la Argentina debe afrontar por los repos y otros compromisos multilaterales vinculados a tasas variables.


