A los 70 años, con la columna vertebral fracturada y tras haber pasado cuatro años en prisión, el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros llevó adelante una de las obras más monumentales de la historia del arte. Se trata de La Marcha de la Humanidad, un mural de 2.400 metros cuadrados ubicado en el Polyforum Cultural Siqueiros de Ciudad de México, considerado hasta hoy el mural más grande del mundo.
La obra fue realizada en un enorme taller de Cuernavaca, donde Siqueiros trabajaba sobre un puente-grúa electrónico que recorría las paredes del edificio. En un clima más cercano al de una fábrica que al de un estudio artístico, decenas de asistentes —mexicanos y extranjeros, muchos becados por sus gobiernos— colaboraban en la ejecución del mural, siguiendo planos y directivas precisas del artista.
Siqueiros no solo fue un referente del muralismo, sino también un protagonista activo de los grandes conflictos políticos del siglo XX. Participó en la Revolución Mexicana, combatió en la Guerra Civil Española como jefe de una brigada republicana y fue encarcelado en 1961 por su militancia comunista. En 1967 recibió el Premio Lenin de la Paz, cuyo dinero donó al gobierno de Vietnam del Norte.
MIRÁ TAMBIÉN: Comic-Con más importante del mundo prohibió el arte generado por IA
La idea del mural surgió tras su salida de prisión, cuando el empresario Manuel Suárez le propuso organizar una exposición. Siqueiros rechazó la muestra y propuso, en cambio, una obra de dimensiones inéditas. Así nació el proyecto del Polyforum, una estructura con doce muros exteriores y ocho interiores que funcionan como un solo relato visual.
La Marcha de la Humanidad representa la lucha histórica de los pueblos por la justicia y la emancipación. El mural incluye escenas de conflictos sociales, resistencias populares, avances tecnológicos y una visión de futuro guiada por la inclusión y la igualdad. Es una obra pensada para ser recorrida, observada y experimentada colectivamente.
El esfuerzo físico fue extremo. Antes de comenzar el trabajo, Siqueiros sufrió una caída que le provocó una fractura en la columna vertebral. Aun así, retomó la obra usando un corsé y trabajando jornadas de hasta quince horas diarias. En simultáneo, produjo pinturas, esculturas monumentales y otras piezas para proyectos arquitectónicos.
Fuente: Diario Hoy.


