“Estuvo bueno porque el intendente nos tuvo en contacto, estuvimos con las banderas de los pueblos originarios”, destacó.
“Todas las comunidades presentamos un documento en contra de la megaminería al gobernador Arcioni. No queremos quedarnos sin agua, que la gente no tenga más animales, y que no se termine la cultura de los pueblos originarios”.
“Quienes hablan de minería hablan de tener trabajo, pero acá hay trabajo. Los que quieren minería son los que más tienen”, apuntó.
“Hace poco vinieron a pegar un cartel al pueblo que dice “Queremos Decidir”, que lo mandó a pegar la empresa minera”, denunció Pino.
“En el acto el grupo pro minero vino a enfrentarnos, a buscar el choque, pero nosotros estábamos para representar el No a la Mina y como nos enseñaron respeto, nos vinimos”, criticó.
“Nos criamos como pudimos, pero jamás nos faltó nada, queremos la misma vida para nuestros hijos, que sean libres, nuestros hijos van y vienen de la escuela sin miedo”, recalcó la vecina.
CON EL MANUAL BAJO EL BRAZO
Cerca de Gan Gan, en Gastre, el intendente justicialista Génaro Pérez, insistió en que “queremos tener las mismas posibilidades de progreso que tienen otra comunidades”.
Lo que no dimensiona Pérez es el precio que habrá que pagar para que llegue ese progreso, y si un futuro realmente lo será, o terminará siendo el ocaso de una región devastada por el olvido y la desidia, pero con otras alternativas serias de resurgir que no sea la megaminería.
Se sabe que la industria minera en el mundo actúa con un manual bajo el brazo a la hora de coaccionar con las comunidades de los yacimientos que serán explotados, y contaminados.
En sintonía con las declaraciones de Pérez, por estas horas se conoce un video sobre las nefastas consecuencias que ha provocado otra canadiense, la Barrick Gold, en la comunidad chilena de Pascualama, sin siquiera iniciar todavía el proceso de explotación de una mina de oro.
En la producción fílmica se muestra al presidente de la compañía, Peter Munk, advirtiendo que “no se puede detener el progreso”.
Más adelante, utilizando una frase que el mismo consideró estúpida, sostuvo que “la comida tiene un precio”, lo que sería lo mismo que decir “trabajar para comer”, justificando así que la minería es la única opción para que los pueblos como Pascualama, o en el caso chubutense los de la meseta, sobrevivan.
CONTRADICTORIO
En tanto, este mismo lunes, en el lanzamiento del Plan de Políticas Ambientales, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, sostuvo que “ningún negocio puede ser más importante que el lugar donde vivimos”.
“En Misiones los chicos juran la bandera y lealtad al medio ambiente”, ejemplificó, pese a que el gobierno nacional propicia la concreción del proyecto Navidad en Chubut.


