El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz cuestionó con dureza el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y advirtió que la Argentina “está metida en una gran apuesta de casino”, sin antecedentes históricos que indiquen que pueda funcionar. En diálogo con Cash, el economista sostuvo que, de repetirse experiencias similares, “esto va a terminar mal”.
Stiglitz afirmó que la administración libertaria se sostiene en un esquema de endeudamiento creciente, con un préstamo de 20 mil millones de dólares del FMI y otro paquete equivalente otorgado por Estados Unidos a través del Tesoro. Según indicó, estos mecanismos se utilizaron “evadiendo las reglas del organismo” y convirtieron al país “en rehén de Estados Unidos”.
El economista recordó que la economía argentina no estaba en condiciones de pagar los compromisos heredados —incluidos los 44 mil millones del crédito tomado por el gobierno de Mauricio Macri— y que la actual gestión profundizó la vulnerabilidad al priorizar un tipo de cambio bajo sostenido con deuda externa. Añadió que los salvatajes obtenidos “duran cada vez menos” y que la fragilidad macroeconómica sigue sin resolverse.
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De cara al futuro, Stiglitz consideró imprescindible que la Argentina renegocie su deuda en un marco realista, basado en la capacidad de crecimiento del país. “No puede crecer lo suficiente para pagar lo que debe; hay que poner los números sobre la mesa”, señaló, al tiempo que pidió un sendero sostenible para evitar crisis recurrentes.
Durante su participación en la Conferencia Global de Periodismo de Investigación en Kuala Lumpur, Stiglitz retomó uno de sus ejes centrales: la desigualdad. Señaló que los niveles extremos de concentración de la riqueza responden a “reglas del juego” creadas por los propios Estados, como los paraísos fiscales, y no a leyes naturales. También alertó sobre los riesgos de que ese escenario favorezca la aparición de líderes autoritarios.
El Nobel defendió el rol del periodismo como un bien público y reclamó financiamiento estatal para sostener investigaciones que mantengan la calidad democrática. Además, cuestionó el poder de las plataformas tecnológicas y la apropiación de la propiedad intelectual, lo que, según afirmó, erosiona el modelo económico de los medios tradicionales.
Fuente: Página 12.


