La riqueza de la avifauna patagónica se presenta como un espectáculo fascinante, atrayendo tanto a aficionados como a observadores profesionales. En verano, la costa patagónica ofrece la oportunidad de avistar especies únicas como el quetru cabeza blanca, los cachalotes castaño y pardo, el canastero patagónico, el gallito arena y la viudita chica. Estas aves, típicas del monte, se distribuyen a lo largo de la costa patagónica de Río Negro y Chubut hasta Salta.
Las temperaturas moderadas del verano, oscilando entre 20 y 25 grados, proporcionan condiciones ideales para disfrutar al aire libre, con la flora en pleno esplendor y lagos rebosantes de vida. Destinos como Puerto Madryn, Península Valdés, Camarones y Bahía Bustamante se destacan por la diversidad de aves y la belleza natural.
En invierno, la Patagonia se transforma en un paisaje nevado, atrayendo a amantes de los deportes de nieve y a aquellos que buscan avistar al esquivo macá tobiano. Esta especie, en peligro de extinción, puede observarse en la desembocadura del río Santa Cruz o en las mesetas del lago Buenos Aires, aunque este último es un desafío exclusivo y costoso, reservado para exploradores intrépidos.
MIRÁ TAMBIÉN | Robaron del museo de River Plate la Copa de Oro de 1911
Fuente: Télam


