Muchas personas experimentan la sensación de estar físicamente exhaustas pero incapaces de conciliar el sueño. La psicología explica que este fenómeno responde a un estado de hiperactivación mental, donde los pensamientos, preocupaciones o ansiedad mantienen la mente activa incluso cuando el cuerpo pide descanso.
Entre las causas más frecuentes se encuentran el estrés acumulado durante el día, que se manifiesta al acostarse, y la ansiedad anticipatoria, relacionada con preocupaciones sobre el futuro. Problemas no resueltos también pueden aflorar al intentar desconectarse, generando una dificultad adicional para dormir.
MIRÁ TAMBIÉN | La nueva bebida que es tendencia y reemplaza a la sidra en los brindis
El uso excesivo de pantallas antes de dormir contribuye a la alteración del sueño al inhibir la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el ciclo circadiano. Cambios en la rutina, como trasnochar o dormir siestas prolongadas, también afectan la capacidad de conciliar el sueño de manera natural.
Según los expertos, la falta de momentos de descarga emocional durante el día puede intensificar el insomnio. Reprimir emociones o mantenerse constantemente ocupado provoca que los pensamientos y sentimientos no procesados afloren justamente al momento de descansar.
MIRÁ TAMBIÉN | Cinco hábitos que perjudican a tu gato sin que lo notes
Para mejorar el sueño, se recomienda incorporar rutinas de relajación, limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, y crear espacios para procesar emociones y preocupaciones, facilitando que cuerpo y mente se sincronicen para un descanso reparador.
Fuente: TyC Sports.


