Foto: TyC Sports.
La nueva gestión de Stefano di Carlo deberá definir cómo se dividirán los roles entre el cuerpo técnico de Marcelo Gallardo y el departamento propio del club, que hoy manejan Enzo Francescoli y Leonardo Ponzio.
River atraviesa días convulsionados tras un año para el olvido, marcado por derrotas consecutivas y un deterioro inesperado de la imagen de Marcelo Gallardo. Aunque el presidente Stefano Di Carlo garantizó la continuidad del DT, el mal cierre deportivo abre interrogantes de cara a 2026, especialmente sobre el futuro de la Secretaría Técnica.
El discurso del flamante presidente cambió rápidamente: pasó de afirmar que Gallardo era “el CEO absoluto del fútbol” a remarcar que “nadie tiene las llaves del club” en la previa del Superclásico. Ese giro se dio en medio de una racha adversa que profundizó la crisis y obligó a la dirigencia a respaldar públicamente al entrenador.
En apenas nueve partidos después de vencer a Estudiantes, River perdió seis, cayó por penales ante Independiente Rivadavia y quedó afuera de la Copa Libertadores, la Copa Argentina y el Torneo Clausura. La derrota frente a Boca terminó de sellar un panorama deportivo crítico que debilitó al cuerpo técnico.
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En este escenario surgieron dudas sobre la continuidad de la Secretaría Técnica liderada por Enzo Francescoli y acompañada por Leonardo Ponzio. El área perdió relevancia desde el regreso de Gallardo, quien concentró todas las decisiones futbolísticas junto a Mariano Barnao, su mano derecha en la gestión deportiva.
Con un Enzo decidido a cerrar su ciclo después de 12 años y un Ponzio que podría seguir el mismo camino, las tensiones se profundizan. Di Carlo pretende que el club recupere protagonismo en este ámbito, mientras que Gallardo busca sostener el control que tuvo durante toda su etapa, aunque el pésimo año le restó margen.
Hoy en River conviven versiones contrapuestas: la continuidad del área, la posible llegada de David Trezeguet o un modelo donde el DT mantenga su rol dominante. Lo único claro es que, por primera vez desde 2014, Gallardo podría enfrentar condicionamientos en su continuidad. La relación con Di Carlo es buena y hay voluntad de resolver todo de manera ordenada, pero los próximos días serán decisivos.
Fuente: TyC Sports.


