“Hicimos la denuncia en el 2017, pudimos hablar con mamá y papá en 2015, fueron momentos muy duros, muy largos, muy tristes. Para la familia fue caótico. Lo llevamos con ayuda de psicólogos, psiquiátricas, y por supuesto la de nuestros padres”, valoró Belén.
“Haber llegado al día de ayer después de mucho tiempo, dormimos en paz, de corrido, estoy muy tranquila”, aseguró.
Recordó que “recibimos algunas amenazas que expusimos en la comisaría, en la fiscalía. Llegamos a tener una consigna de 24 horas en casa”.
“Estar parada hoy me hace tener la esperanza de que haya una pena ejemplar. Cuando empezamos con esto las causas prescribían en determinado tiempo, creo que este tiene que ser un caso bisagra en la Justicia de Chubut”, consideró Belén, hoy de 32 años.
“La ley Piazza nos ampara porque podemos denunciar después de mucho tiempo, las causas de abuso no prescriben. Las víctimas de abuso sexual no hablamos cuando debemos, sino cuando podemos, en nuestro caso hablamos cuando las dos habíamos tocamos fondo”, dimensionó.
“Por mi parte queda sanar, con tranquilidad, con esta paz y sabiendo que uno hizo lo que tenía que hacer. Cuando a uno le pasa, deja de pensar en uno y también piensa en el resto, que tampoco le pase a otro”, sostuvo.
“Hay mucha vergüenza, miedo, hoy no tengo 12, 13, 14 años. Yo denuncié siendo grande, con un trabajo, con una familia armada, tuve que dejar de trabajar”, argumentó.
“Teníamos miedo, más que nada por a quien denunciábamos. Pero yo no podía seguir mi vida así”, reconoció.
“El apoyo ha sido enorme, cuando decidimos que esto se haga público se habló con toda la familia, de las consecuencias, y seguimos para adelante. Pero también recibimos mucha ayuda a nivel nacional, con el mismo Roberto Piazza y la hermana Martha Pelloni”, resaltó.
“En Madryn está el Foro de Infancia Robada, que a nivel nacional tiene como referente a la hermana Pelloni. Mi mamá se comunicó con ella vía Facebook. Hasta ese momento íbamos a fiscalía nosotros cuatro, con mi papá”, relató.
“A partir de ahí la contención fue enorme, nos empezaron a acompañar a fiscalía, con ellos decidimos hacerlo público”, resaltó.
“Después se sumaron otras organizaciones, que de la misma manera nos apoyaron en forma incondicional. Fue muy importante”, remarcó.
“Nos ayudó muchísimo el equipo de fiscalía que encabeza la doctora Hernández, ella nunca se echó para atrás, fue para adelante siempre a pesar de las trabas. Pero también sabemos que este es un caso entre muchos otros que no llegan a nada”, magnificó.
Sobre los estadios depresivos, reveló que “tuvimos un montón de bajones, pero después de un trabajo enorme, muy grande gracias a mi psicóloga, hoy estoy entera. Tenés que tener esa contención, aunque nunca me caí porque tengo a mi marido en casa que estaba siempre ahí levantando a su familia, me dejaba el espacio para que llorara, lo mismo mis dos hijos, no me permito caer por ellos, además de mis papás y mis hermanos”, relativizó sobre su entereza.
“Experimenté un montón de cambios que fueron abordados en su momento. Falta mucho tiempo todavía, más trabajo, tal vez me lleve toda la vida. A mí me sanó mucho que tres jueces me hayan escuchado y me hayan creído”, admitió.
El 31 de agosto a las 3 de la tarde, será una audiencia virtual de cesura de pena, en la que las partes, principalmente la fiscalía, solicitarán los tiempos de condena: «esperamos llegar a una condena ejemplar», anheló Belén en el final.


