Especialistas destacan su aporte nutricional y recomiendan sumarlas a la dieta para prevenir enfermedades y mejorar el bienestar.
Cada 10 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Legumbres, una fecha que busca promover su consumo y resaltar su importancia dentro de una alimentación equilibrada. Estos alimentos forman parte de la dieta humana desde hace miles de años y siguen siendo fundamentales para la nutrición en todas las etapas de la vida.
Las legumbres son semillas secas de la familia de las leguminosas e incluyen porotos, lentejas, garbanzos, habas y guisantes. Se caracterizan por ser bajas en grasa y ricas en fibra, proteínas vegetales, hierro, calcio, magnesio y vitaminas del grupo B, lo que las convierte en una opción nutritiva y accesible.
Especialistas coinciden en que su consumo habitual favorece la salud cardiovascular y digestiva. Incorporarlas con frecuencia puede ayudar a reducir el colesterol LDL y el riesgo de enfermedades cardíacas, además de contribuir al control de la glucosa en sangre por su bajo índice glucémico.
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También generan mayor sensación de saciedad y ayudan a regular el peso corporal. Su alto contenido de fibra mejora el tránsito intestinal y puede prevenir problemas digestivos, como el estreñimiento y otras afecciones del colon.
Otro de sus beneficios es su aporte proteico. Combinadas con cereales, como arroz o trigo, ofrecen proteínas de calidad comparable a las de origen animal, una alternativa importante para personas vegetarianas o quienes buscan reducir el consumo de carne.
Los especialistas recomiendan consumir entre tres y cuatro porciones semanales. Para mejorar la digestión, sugieren comenzar con pequeñas cantidades e incorporarlas de manera gradual, además de realizar el remojo previo en el caso de algunos granos como porotos o garbanzos.
Con información de Infobae.


