Ozempic, medicamento basado en semaglutida, se ha convertido en una herramienta clave para el tratamiento de la diabetes tipo dos y la obesidad. Este fármaco, que imita la acción de la hormona GLP-1, regula el azúcar en sangre, controla el apetito y abre nuevas alternativas terapéuticas para la pérdida de peso bajo supervisión médica.
Según Harvard Health, Ozempic estimula la liberación de insulina después de las comidas y reduce la secreción de glucagón, manteniendo niveles estables de glucosa. A diferencia de la insulina, este agonista solo se activa cuando los niveles de azúcar se elevan, reduciendo el riesgo de hipoglucemia. Además, contribuye a disminuir complicaciones cardiovasculares, como infartos y accidentes cerebrovasculares, en pacientes con diabetes.
MIRÁ TAMBIÉN | La familia de Christian Petersen confirmó una franca mejoría
En el manejo de la obesidad, dosis mayores a las usadas en diabetes permiten pérdidas de entre 10% y 15% del peso corporal en un año, y en algunos casos superiores al 20%. Incluso reducciones de 5% a 10% mejoran la salud metabólica, la presión arterial y disminuyen riesgos de enfermedades como hígado graso o apnea del sueño.
No obstante, el uso de Ozempic conlleva efectos secundarios frecuentes, como náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y molestias abdominales, que suelen ser temporales y manejables. También pueden presentarse fatiga, dolor de cabeza, mareos y reacciones en la zona de inyección. Personas con enfermedades intestinales graves, embarazadas o en lactancia deben evitar su uso. Riesgos menos comunes incluyen pancreatitis, problemas de vesícula, tumores tiroideos y pérdida de masa muscular.
MIRÁ TAMBIÉN | Times Square afina los detalles para recibir el Año Nuevo
La creciente demanda global ha generado la aparición de formulaciones alternativas no reguladas, sobre las cuales la FDA ha emitido alertas por falta de control de seguridad y calidad. Harvard Health subraya que, bajo supervisión médica, Ozempic representa una opción eficaz para el control metabólico integral en diabetes tipo dos y obesidad, aunque su uso requiere evaluación individualizada y seguimiento profesional.
Fuente: Infobae.


