Imagen: Marcus Golejewski
De su grasa podrían obtenerse hasta 5.000 litros de biodiésel. La empresa danesa Daka Denmark confirmó el destino final del cetáceo que conmovió a Europa.
La ballena jorobada «Timmy», que durante semanas protagonizó una mediática historia en las costas alemanas y danesas, tendrá un destino final tan singular como su historia: sus restos serán convertidos en biocombustible por la empresa danesa Daka Denmark, según confirmó la compañía a medios internacionales.

De acuerdo con cálculos publicados por el medio alemán Auto, Motor und Sport, de los restos y la grasa del cetáceo podrían obtenerse hasta 5.000 litros de biocombustible. Según explicó un portavoz de la empresa, en la Unión Europea las ballenas se clasifican en la categoría uno de desechos de origen animal, el nivel de mayor riesgo, que exige los requisitos de manejo más estrictos. Bajo esa normativa, la grasa se destina a la producción de biodiésel, mientras que la harina resultante de la carne y los huesos se emplea como biocombustible para recuperación de energía, por ejemplo en la producción de cemento.
Los restos del animal fueron retirados este lunes de la playa de la isla danesa de Anholt. Algunos huesos serán trasladados al Museo de Ciencias Naturales de Copenhague para ser exhibidos, según informó un biólogo del centro a la cadena TV2.
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La autopsia realizada el jueves pasado no logró determinar una causa concluyente para la muerte del animal ni para el comportamiento errático que mostró en sus últimas semanas de vida. Desde finales de marzo, Timmy había encallado en varios puntos de la costa báltica alemana antes de quedar varada durante semanas en una ensenada, generando un debate sobre si rescatarla o dejarla morir en paz.
Finalmente, una iniciativa privada financiada por millonarios logró cargarla en una barcaza y liberarla en el mar del Norte, donde rápidamente se le perdió la pista. A principios de mayo apareció muerta frente a la isla de Anholt, abriendo un nuevo capítulo de intentos frustrados para remolcar el cadáver a tierra antes de que el cuerpo, hinchado por los gases de descomposición, pudiera explotar.
Con información de DW


