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La segunda generación de estos elementos de SpaceX aumentó sus emisiones electromagnéticas y eso podría traer consecuencias cósmicas.
La segunda generación de satélites Starlink de SpaceX ha suscitado preocupaciones entre los astrónomos debido al aumento de sus emisiones electromagnéticas, que podrían interferir con radiotelescopios. Este fenómeno, conocido como radiación electromagnética no intencionada (UEMR), se refiere a las ondas de radio no programadas emitidas por los satélites, que actúan como ruido adicional que puede afectar las observaciones científicas.
Un estudio reciente en Astronomy & Astrophysics reveló que los nuevos satélites, v2-Mini y v2-Mini Direct-to-Cell, emiten UEMR hasta 32 veces más fuerte que la generación anterior. Esta potente señal podría dificultar la detección de señales débiles de galaxias y otros objetos celestes, planteando un desafío significativo para la radioastronomía.
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Los astrónomos instan a SpaceX a tomar medidas para mitigar la UEMR, como identificar su origen, diseñar satélites más silenciosos y establecer regulaciones internacionales que consideren este problema. Aunque Starlink brinda un servicio valioso, es esencial encontrar un equilibrio que permita la coexistencia de estos satélites con la investigación astronómica.
El estudio también señala que SpaceX y Starlink están colaborando activamente en el campo de la astronomía para investigar soluciones que minimicen el impacto del ruido electromagnético.
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