El alcalde de Lovaina, Mohamed Ridouani, decidió no autorizar el partido de la UEFA Europa League entre Union Saint-Gilloise y Hapoel Beer-Sheva, previsto para el 22 de octubre. La medida obliga al conjunto belga a buscar un estadio alternativo.
El encuentro debía disputarse en Lovaina debido a que el estadio del Union Saint-Gilloise en Bruselas no cumple con los requisitos técnicos exigidos por la UEFA. El club había elegido esa ciudad para jugar sus cuatro compromisos como local en esta fase.
Ridouani argumentó que la decisión responde a razones de seguridad pública y aclaró que el partido no podrá realizarse en Lovaina ni siquiera a puertas cerradas. Las autoridades buscan prevenir posibles protestas vinculadas al conflicto en Medio Oriente.
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La postura del alcalde mantiene la línea adoptada anteriormente por la ciudad, que ya había impedido que la selección de Bélgica disputara allí encuentros frente a equipos nacionales de Israel.
La UEFA confirmó que fue notificada sobre la situación y señaló que corresponde al club anfitrión encontrar una nueva sede. El organismo espera que el estadio alternativo sea definido y comunicado en los próximos días.
Desde octubre de 2023, los equipos israelíes deben disputar sus partidos como locales en estadios neutrales debido a las condiciones de seguridad derivadas del conflicto. Hapoel Beer-Sheva ya jugó eliminatorias en Hungría y Rumania, mientras que el caso de Lovaina refleja cómo la situación política continúa teniendo impacto en el fútbol europeo.


