La visita del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a Washington esta semana marca un nuevo capítulo en la relación bilateral con Estados Unidos, en un contexto atravesado por tensiones diplomáticas recientes. El mandatario será recibido por su homólogo, Donald Trump, según confirmaron fuentes gubernamentales.
El viaje, que fue ratificado por el vicepresidente Geraldo Alckmin, busca retomar el diálogo político entre ambas potencias. Desde el gobierno brasileño confían en que el encuentro permita recuperar la sintonía previa entre ambos líderes y fortalecer la cooperación entre dos de las principales democracias occidentales.
La reunión se producirá en medio de un clima tenso tras una serie de incidentes diplomáticos. Entre ellos, destaca la expulsión por parte de Estados Unidos de un policía brasileño en Miami, acusado de maniobras irregulares vinculadas a un caso que involucra a figuras del entorno del expresidente Jair Bolsonaro.
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Como respuesta, Brasil retiró las credenciales a un agente estadounidense en Brasilia y presentó una protesta formal ante la embajada norteamericana. Estos episodios reflejan un deterioro en la relación bilateral que ambas partes buscarán encauzar durante la visita oficial.
El viaje de Lula había sido previsto inicialmente para marzo, pero fue postergado sin explicaciones. En ese mismo mes, otro conflicto surgió cuando Brasil negó el visado a un asesor de Trump que pretendía visitar a Bolsonaro en prisión, lo que profundizó las diferencias diplomáticas.
En paralelo, Lula ha endurecido su discurso contra la política exterior de Trump en un contexto electoral complejo, ya que enfrentará en octubre al senador Flávio Bolsonaro. A pesar de ello, ambos líderes habían mostrado buena relación en encuentros anteriores, lo que abre expectativas sobre un posible acercamiento tras esta reunión.
FUENTE: EFE.
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