Mauricio Macri volvió a marcar diferencias con Javier Milei tras el anuncio del nuevo acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos. En una entrevista reciente, el expresidente sostuvo que China “es más complementaria” para el país que la potencia norteamericana y alertó sobre los riesgos de reducir la agenda internacional a un alineamiento casi exclusivo con Washington e Israel.
Macri recordó que, durante su gestión, resistió la presión de Barack Obama y Donald Trump para limitar la presencia china en la región. “Somos mejores amigos, pero la relación con China la mantengo”, dijo al revivir sus negociaciones con ambos mandatarios. Para el fundador del PRO, la estructura exportadora argentina —basada en alimentos, soja, carne y frutas— sigue dependiendo en gran medida del mercado chino, lo que obliga a preservar ese vínculo sin romper equilibrios diplomáticos.
MIRÁ TAMBIÉN | El Gobierno usó US$2500 millones del swap con EE.UU. antes de las elecciones
El expresidente también dejó un mensaje directo al Gobierno: “Necesitamos tener buenas relaciones con más países que Estados Unidos e Israel”. Sus declaraciones se dan en un contexto en el que funcionarios de alto perfil en Washington, como el secretario del Tesoro Scott Bessent, elogiaron a Milei y destacaron su compromiso con “sacar a China de la Argentina”, evaluando al país como un “faro en América Latina”.
Mientras tanto, la Casa Blanca anunció un nuevo entendimiento bilateral con Argentina que abarca temas sensibles como aranceles, normas técnicas, propiedad intelectual, comercio digital, seguridad económica y acceso agrícola. El Ejecutivo argentino espera formalizar el acuerdo durante la próxima visita presidencial a Estados Unidos, aunque aún no se publicaron detalles operativos.
MIRÁ TAMBIÉN | Gendarmería incautó casi diez toneladas de marihuana en Misiones
El giro diplomático ya muestra efectos concretos: el Gobierno frenó el desarrollo del radiotelescopio CART, un proyecto conjunto entre instituciones argentinas y chinas en San Juan, cuya obra estaba entre un 60% y un 90% de avance. La decisión se inscribe en la estrategia de Washington de reducir la presencia tecnológica de Beijing en la región, un movimiento que reavivó el debate interno sobre el costo de realinear la política exterior.
Fuente: TN.


