Ante el aumento de falsas amenazas de tiroteos en escuelas incentivadas por retos virales, el Ministerio Público Fiscal capacitó a docentes sobre la nueva responsabilidad penal de los adolescentes.
La comunidad educativa de Puerto Madryn se encuentra en alerta tras la proliferación de mensajes intimidatorios en establecimientos locales, motivados por desafíos virales de TikTok. Estos retos, que incitan a estudiantes a escribir falsas amenazas de tiroteos en baños escolares, han obligado a las autoridades a tomar cartas en el asunto ante la replicación del fenómeno en diversas ciudades de la provincia, como Trelew, Rawson y Esquel.
Para abordar esta problemática, el Ministerio Público Fiscal organizó una jornada informativa destinada a equipos directivos y docentes. El objetivo central fue brindar herramientas concretas para gestionar estas situaciones y clarificar el ámbito de actuación de la Justicia Penal ante actos que, aunque presentados como bromas por los jóvenes, poseen consecuencias legales de carácter grave.
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Durante la charla, la funcionaria fiscal Melina Leiva hizo hincapié en un cambio de paradigma fundamental: la reciente reforma del Código Penal respecto a la inimputabilidad. A partir de su entrada en vigencia en septiembre pasado, los adolescentes desde los 14 años pueden ser considerados penalmente responsables por la comisión de delitos, lo que transforma radicalmente el abordaje institucional y familiar de estos hechos.
El enfoque técnico de la jornada permitió explicar a los docentes las figuras penales bajo las cuales se encuadran estas acciones, tales como «intimidación pública» y «amenazas anónimas». Se enfatizó que, lejos de ser un juego, la difusión de estos mensajes activa protocolos judiciales que involucran directamente a los menores y sus familias.
“La idea es transmitir que una broma no siempre es una broma”, advirtieron desde la Fiscalía durante el encuentro. La premisa busca erradicar la naturalización de estos actos, señalando que la exposición digital y el impacto social de las amenazas de seguridad han elevado el umbral de peligrosidad y, consecuentemente, el rigor de la justicia frente a los involucrados.
Fuente y foto: Ministerio Público Fiscal.


