Marc Márquez se consagró campeón del mundo en el Gran Premio de Japón, donde finalizó segundo detrás de su compañero Pecco Bagnaia. Con este resultado, el piloto catalán alcanzó su séptima corona en MotoGP y la novena de su carrera, un logro que lo coloca a la par de Valentino Rossi en el historial.
El camino hacia el título no fue sencillo. Tras su grave accidente en Jerez en 2020 y cuatro operaciones en el húmero derecho, Márquez estuvo al borde del retiro. Sin embargo, decidió cambiar de rumbo y apostó por Ducati, dejando atrás a Honda luego de más de una década.
En 2024 dio un paso arriesgado: se sumó al equipo Gresini sin sueldo fijo, acompañado por su hermano Álex. Allí recuperó competitividad y terminó tercero en el campeonato, lo que le abrió las puertas del equipo oficial Ducati para la temporada 2025.
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Con la moto roja, Márquez mostró un dominio aplastante. Ganó 11 carreras largas y 14 sprints, relegando a Bagnaia a un rol secundario. En Motegi selló la conquista con un podio que lo devolvió al lugar más alto del motociclismo mundial, tras seis años de sequía.
Con 32 años, el piloto de Cervera demostró que aún tiene mucho por dar en MotoGP. “Es imposible hablar. Fue muy difícil todo lo que pasé, pero ahora estoy en paz conmigo mismo”, confesó entre lágrimas después de la carrera.
Fuente: ESPN.


