Las inundaciones repentinas en la provincia de Baghlan, en el noreste de Afganistán, han dejado un devastador saldo de más de 300 muertos, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
El desastre natural, desencadenado por lluvias inusualmente fuertes, ha destruido más de 1000 casas y ha dejado a cientos de personas heridas.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) también ha reportado más de 200 muertes a causa de estas inundaciones catastróficas, que sorprendieron a la región el viernes pasado. A pesar de los esfuerzos de las autoridades y organizaciones humanitarias para prestar ayuda, el número de víctimas podría seguir aumentando.
El Gobierno interino de los talibanes, que inicialmente informó de 62 muertos, ha revisado su cifra al alza, aunque sigue siendo significativamente menor que la reportada por las agencias internacionales. Según los datos proporcionados por los talibanes, las provincias de Baghlan, Takhar, Badakhshan y otras áreas del país han resultado gravemente afectadas por las inundaciones.
Afganistán, uno de los países más vulnerables al cambio climático, ha experimentado una serie de desastres naturales en los últimos años, agravados por la falta de preparación y la interrupción de la ayuda internacional.
Fujimori agradeció el respaldo de los ciudadanos y aseguró que gobernará con responsabilidad y humildad. Entre sus principales promesas de campaña figura la lucha contra el crimen organizado.
Los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados en Venezuela provocaron una grave crisis humanitaria. Según el balance oficial, el desastre dejó hasta el momento 2.595 fallecidos y 12.400 heridos, mientras continúan las tareas de asistencia y reconstrucción en las zonas más afectadas.