El oficialismo intensifica el diálogo con las provincias en medio de la campaña legislativa y la seguidilla de rechazos parlamentarios a los vetos presidenciales. Lisandro Catalán, flamante ministro del Interior, encabeza la estrategia de acercamiento.
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La derrota de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires y los reveses sufridos en el Congreso obligaron al presidente Javier Milei a rediseñar la estrategia política y a acelerar el acercamiento con los gobernadores. El objetivo inmediato es encarrilar la campaña rumbo a las elecciones legislativas nacionales, al tiempo que intenta garantizar respaldo para su plan económico en un escenario de creciente fragilidad política.
El cambio de clima se profundizó tras el rechazo en Diputados a los vetos a las leyes de financiamiento universitario y al Hospital Garrahan, y la caída en el Senado del veto a los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para las provincias. Incluso, antes de la derrota bonaerense, la Cámara alta ya había rechazado el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad.
El propio Milei reconoció el 7 de septiembre la magnitud del golpe electoral: “Sin ninguna duda, hemos tenido una clara derrota. Y si alguien quiere empezar a reconstruir y salir adelante, lo primero que hay que aceptar son los resultados”. Sin embargo, ratificó el rumbo económico: “No se va a modificar, se va a redoblar. Vamos a seguir defendiendo con uñas y dientes el equilibrio fiscal”.
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Tres días más tarde, encabezó la primera mesa federal con gobernadores aliados, en la que presentó a Lisandro Catalán como nuevo ministro del Interior. El funcionario ya mantuvo reuniones con Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos), y prepara visitas a San Juan y Catamarca.
Desde la Casa Rosada saben que los mandatarios provinciales pueden convertirse en socios clave, aunque con reservas. “Puede haber aliados, pero nunca incondicionales”, admiten en el oficialismo. Desde la oposición, en cambio, remarcan que “el Gobierno sigue sin leer las necesidades de la gente, que se expresan cada vez más en distintas fuerzas políticas”.
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La cautela domina el escenario: los gobernadores no quieren anticipar movimientos antes de las elecciones de octubre y esperan señales más concretas. Mientras tanto, Milei lanzó la campaña nacional desde Córdoba, territorio de su exaliado Martín Llaryora, y planea recorrer Santa Fe, Mendoza, Corrientes y el interior bonaerense en las próximas semanas.
El desafío para el oficialismo es doble: conquistar respaldo político en el Congreso y recuperar terreno electoral en las provincias. El tiempo corre y la incertidumbre se acrecienta en un tablero donde la gobernabilidad dependerá de nuevos pactos y equilibrios.
Fuente: TN
Foto: Archivo


